Un 'último baile' con broche de oro: James y su 2026 con la Selección Colombia

El mediocampista posiblemente afrontará su último Mundial con la Selección Colombia, y por ende, sus últimas participaciones con Lorenzo.

James Rodríguez levantando la Copa del Mundo - Imagen creada con IA
James Rodríguez levantando la Copa del Mundo - Imagen creada con IA
Foto de Juan Camilo González
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El año 2026 es un año importantísimo para el fútbol colombiano y más para el máximo referente de este. James David Rodríguez Rubio llega ya al primer semestre de este año, con una única misión: la Copa del Mundo de América del Norte; pero el trayecto del "10" está lejos de contar con la carencia de contratiempos de una alfombra roja. El volante cuenta con 34 años, con una carrera marcada por grandezas (destellos de genialidad) pero también por intermitencias a nivel físico; el capitán de la Tricolor va a contrarreloj para llegar en plenitud de condiciones al evento del balompié mundial. ¿Logrará James mantener su estatus de intocable en el andamiaje de Néstor Lorenzo mientras, al mismo tiempo, tiene que ir definiendo también su futuro profesional?

Primer reto: volver a un club

El primer y más próximo compromiso y reto es de seguridad a nivel de clubes. James Rodríguez, tras cerrar su historia en el Club León de México a finales, 2025 comenzaba este 2026 como agente libre, un instrumento que supone tanta libertad como incertidumbre. Cada vez parece más sólido el runrún que une a James con la MLS: Austin FC, Columbus Crew, pero los acercamientos no es más que el inicio. El cucuteño está buscando un equipo que no sólo le permita estar en la cancha los minutos que no jugó en el pasado, sino que también le permita estar al mismo nivel de competencia que no le afecte físicamente antes de la llegada de junio. Si el cucuteño no tiene ritmo de competencia en este primer trimestre del año, su titularidad podría ser el primer gran debate en el país en el 2026.

Segundo reto: preparación física

Ligado a lo anterior, resurge la eterna existencia de las lesiones y la preparación física; es que James ha sido muy claro en manifestar que está personalizando su preparación física y mental, pero el fútbol de selecciones necesita de una intensidad que los entrenamientos en solitario no pueden sustituir; el obstáculo para el primer semestre de la temporada tiene que ver con no tener que hacer una parada por ninguna recaída muscular, sobre todo ahora que el staff del Seleccionador también monitoriza todos sus movimientos. La gran incógnita que inquiete al hincha es si su cuerpo aguanta la carga de una temporada completa en Estados Unidos justo antes de iniciar la fase de la intensidad del Mundial, un dilema que tiene a Néstor Lorenzo en estado de alerta máxima.

En el horizonte inmediato también están los amistosos de marzo contra Croacia y Francia, dos pruebas de fuego en Estados Unidos; para James estos partidos son una entrega más que una previa, son la opción de mostrar cómo su zurda, aun cuando la liga de menor repercusión mediática como la MLS no hace que su zurda deje de ser discriminada como la de una estrella mundial.

Tercer reto: llegar en óptimas condiciones al Mundial

Medirse con potencias europeas será la vara de medir real para comprobar si el capitán es capaz de mantener el estilo de juego que necesitará la selección cafetera para poder contener las exigencias que tendrá el equipo en ese grupo junto a Uzbekistán y otros rivales fuertes. Un mal partido en marzo podría dar la voz de alerta en la zona de creación, donde ya se piden avances en el recambio generacional.

Sin tratar de lo táctico, James debe sobrepasar toda la circunstancia de ser el instructor y el jalonador emocional de una camada que vuela alto. Jugadores como Luis Díaz, Richard Ríos o Jhon Arias miran a la camiseta "10" como al guía que los dirige para ir a la final de la Copa del Mundo, pero en 2026 el precio es mayor. El capitán debe poner el cuidado en la responsabilidad de un país que sueña con tener el título mundial, como señaló él mismo en la presente temporada. Su rol en el vestuario durante la espera de esos próximos meses será fundamental para continuar con el aprendizaje de un grupo que empieza a sentirse imbatible pero sabe que la verdadera prueba del fuego está a la vuelta de la esquina.

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