¿Ya nadie quiere a James? El portazo de la MLS que deja al "10" sin rumbo a meses del Mundial

James Rodríguez, nada que consigue equipo y se prenden las alarmas en la Selección Colombia

¿Nadie quiere a James Rodríguez?
¿Nadie quiere a James Rodríguez?
Foto de Andréz  González
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El reloj de arena de James Rodríguez está perdiendo sus últimos granos de cara a la Copa del Mundo 2026. Tras su salida del León de México el pasado 31 de diciembre, el panorama para el capitán de la Selección Colombia se ha tornado sombrío.Lo que se perfilaba como un desembarco lógico y glamuroso en los Estados Unidos ha terminado en un desaire público que ha encendido todas las alarmas en el entorno de Néstor Lorenzo. Pero, ¿cómo es posible que el jugador más talentoso de una generación se haya quedado sin opciones en la liga que parece diseñada para su retiro ideal?

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Austin FC y el fin de la ilusión estadounidense

A raíz de la urgencia por encontrar equipo, los rumores habían vinculado con fuerza a James con el Austin FC de Texas. Se hablaba de un interés estratégico para atraer al público latino antes del arranque de la temporada. Sin embargo, la realidad ha sido un golpe de agua fría: el periodista especializado Tom Bogert, de The Athletic, fue tajante al desmentir cualquier acercamiento. Según Bogert, no hay conversaciones, no hay ofertas y, lo más doloroso, no parece haber un interés genuino de ninguno de los otros 22 clubes de la MLS.

Esta negativa colectiva del fútbol norteamericano deja al cucuteño en un limbo deportivo inédito, y es que la falta de pretendientes en el norte obligó a mirar de nuevo hacia el fútbol colombiano, donde un viejo rencor le cerró la última puerta disponible.

El "viejito" que no perdona: La sentencia de Fuad Char

En sintonía con las puertas cerradas, la posibilidad de ver a James en el Junior de Barranquilla también se esfumó de forma estrepitosa. Fuad Char, máximo accionista del equipo "Tiburón", recordó con amargura un episodio de hace un año que marcó el fin de cualquier relación comercial con el zurdo. Char relató cómo James lo hizo viajar hasta Medellín para negociar, solo para presentarse con un nuevo representante y rechazar una oferta astronómica en el último minuto. "Es un capítulo para el olvido", sentenció el dirigente, dejando claro que el desequilibrio de James fuera de la cancha ha empezado a pesar más que su magia dentro de ella.

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Sin mercado en Estados Unidos y sin espacio en los clubes grandes de su país, la preocupación ahora se traslada al búnker de la Selección Colombia, donde el tiempo ya no es un aliado, sino el rival más feroz de Néstor Lorenzo. Y ahora ¿Qué hará James?

Las opciones del "10"

Si bien James aún tiene mercado, sus exigencias son un lastre, viene de cobrar 7 millones de dólares por temporada, al no querer bajarse de esa nube, sus pretendientes son pocos, un regreso a la liga colombiana, con estas pretenciones es imposibles y varios mercados como Argentina y Brasil lo perfilan como un jugador de alto riesgo, no solo por sus lesiones, sino por su comportamiento en los clubes, su irregularidad a día de hoy es un lastre. De dicha manera, mientras consigue equipo, Rodríguez se centra en un entrenamiento individual, físico y lejos de lo competitivo.

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El entrenamiento en solitario: ¿Suficiente para el Mundial?

Bajo esta misma línea de riesgo, James ha optado por mostrarse activo en sus redes sociales, compartiendo videos de sus rutinas físicas y de pelota quieta. Aunque su profesionalismo en la preparación individual es innegable, la historia del fútbol ha demostrado que el gimnasio no sustituye el roce de la competición oficial. Con el Mundial a solo cinco meses de distancia, la falta de un club que le brinde 90 minutos semanales podría ser la sentencia final para su titularidad en la Selección. La aparición de nuevos talentos en el mediocampo nacional ejerce una presión que James nunca había sentido con tanta intensidad.

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Finalmente, el destino de James Rodríguez parece estar atado a una decisión de último minuto en mercados menos competitivos o a una reducción drástica de sus pretensiones económicas y de liderazgo. El "10" que una vez hizo vibrar al mundo hoy se enfrenta al partido más difícil de su carrera: demostrar que todavía tiene fútbol para ofrecer en un ecosistema que, por primera vez, parece haber aprendido a vivir sin él.

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