¿A quién deberá echarle ojo Diego Arias? Los porteros de Nacional para 2026
David Ospina, Harlen 'Chipi Chipi' Castillo y Kevin Cataño pelearán por un cupo en la titular verdolaga.
La temporada 2026 se convierte en uno de los debates más apasionantes en el fútbol colombiano: quién será el portero titular en Atlético Nacional. El equipo verdolaga, que compite en varias competiciones —Liga BetPlay, Copa Sudamericana y ambiciones— tiene frente a sí a un cuarteto de arqueros que combina veteranos con jóvenes y proyección.
David Ospina: experiencia en Mundiales y liderazgo
David Ospina es todavía el arqueros que tiene Nacional con una mejor nota. Su trayecto con grandes hitos en competiciones y muchos partidos con la selección de su país, le traen, al retornar al club, experiencia táctica, seguridad debajo de los tres palos y liderazgo en el equipo.
A sus 37 años, Ospina llega con un desgaste lógico que dibuja el tiempo, pero su competencia sigue siendo exigible en los partidos de alto nivel. Su función, no la de los demás, no será solo cubrir en la portería, sino también enseñar a los más jóvenes, proporcionar calma en momentos de tensión y marcar los estándares del trabajo profesional dentro del grupo.
Harlen Castillo: el portero de la fiabilidad
Harlen Castillo, por encima de los 30 años, es el otro arquero con alta experiencia que tiene el club. Castillo ha sido un hombre clave en el proyecto más próximo y dispone de una fiabilidad, pero también un perfil competitivo constante.
A pesar de que habitualmente su presencia está en alternancia con Ospina, no hay que olvidar que su conocimiento acerca del grupo y el estilo de juego del Verde para el que juega le da todos los argumentos para ser un candidato de peso en el lance de ser dueño del arco en los partidos más significativos, horario en el que se suele buscar la combinación que dan la experiencia y el respiro para Ospina por su habitual carga de partidos jugados.
Te puede interesar:
Kevin Cataño: la promesa que mira alto
La gran sorpresa para el 2026 es la contratación de Kevin Cataño, un arquero de 22 años que regresa a Nacional, luego de destacarse en el Real Cundinamarca. Cataño ya fue confirmado como refuerzo para el año y se proyecta como una de las piezas más interesantes en el arco en el futuro más inmediato.
De gran altura y presencia física, ya ha dado muestras de su valía en momentos significativos del Torneo BetPlay, donde se afirmó como figura en los partidos finales e hizo gala de cualidades como reflejos, capacidad de mando del área y personalidad, pues a pesar de su juventud ese rasgo lo ha marcado.
Su llegada no solo viene a sumarle competencia a los arqueros que tienen más recorrido, sino también viene a ser una apuesta a largo plazo, pues el club confía en su crecimiento y les abre las puertas para que logre ser el guardián del arco verdolaga en los próximos años.
Con el ánimo de ser correctos, aun cuando su presencia suele alternarse con la de Ospina, no se le puede quitar el lugar que le ocupa su conocimiento del grupo y el que él tiene de un estilo de juego del Verde para el que está jugando, ya que fuerza a que sea un candidato de peso en la pelea por ser dueño del arco a la hora más significativa, la que suele buscar la combinación de la experiencia y el aliento de Ospina por su habitual carga de partidos jugados.
Un ambiente competitivo y enriquecedor
La presencia de estos tres guardametas genera un clima interior competitivo que puede ser beneficioso para Atlético Nacional en diferentes aspectos:
• Rendimiento por mérito: Con varias opciones cualitativas, cada uno de los entrenamientos y cada uno de los partidos son ocasión para poder hacerse con la titularidad.
• Promoción de los jóvenes valores: La coexistencia del Cataño con Ospina y Castillo hace que la curva de progresión de aquél sea más rápida.
• Gestión de cargas: En una temporada dilatada en el tiempo con muchos torneos, contar con porterías de calidad permite alternar sin perder estabilidad en el arco.
Por otra parte, la situación contractual de Ospina y Castillo a medio plazo, ya que finalizan sus contratos a mediados de 2026, le otorgan un matiz estratégico a la competitividad: el club deberá decidir si mantiene a los de más edad o da más partido al relevo joven.