¿Cárcel para el arco? La denuncia penal que sacude a Millonarios tras el caos en Tunja
Escándalo en Tunja: denuncian a Novoa tras incidente con jugador de Chicó
El fútbol colombiano ha cruzado la línea blanca hacia el ámbito penal. Tras el accidentado encuentro entre Boyacá Chicó y Millonarios por la fecha 11, la dirigencia del equipo "Ajedrezado" ha confirmado que denunciará formalmente al portero Diego Novoa por una presunta agresión física contra el futbolista Jacobo Pimentel. Según las declaraciones de Nicolás Pimentel, presidente del Chicó, el guardameta albiazul lideró un ataque "a mansalva" con un objeto contundente que terminó con la cabeza rota del jugador boyacense mientras este se dirigía al camerino. Lo que nos obliga a plantearnos: ante la existencia de un reporte de Medicina Legal y la identificación plena de Novoa, ¿podría este incidente derivar en una suspensión de oficio indefinida por parte de la Dimayor, dejando a Millonarios sin su portero titular en el momento más crítico de la clasificación?
En este sentido, el relato de los hechos presentados por el Boyacá Chicó describe una emboscada violenta. Nicolás Pimentel aseguró en Blog Deportivo que cuatro jugadores de Millonarios interceptaron a Jacobo cuando bajaba de su palco, aprovechando que se encontraba solo y sin posibilidad de defensa. La identificación de Diego Novoa como el principal agresor complica el panorama para el club bogotano, especialmente porque el portero ya venía de un partido "caliente" y, según la acusación, habría buscado desquitarse con el primero que vio en los pasillos del estadio Independencia, planteando el desafío de si la justicia ordinaria intervendrá antes de que el Comité Disciplinario emita un fallo, lo que sentaría un precedente jurídico inédito en las grescas de post-partido del FPC.
La versión de Millonarios: "¿Accidente o coartada?"
Por otro lado, desde el interior del club Millonarios se maneja una versión diametralmente opuesta. La defensa inicial de los jugadores "Embajadores" sostiene que Jacobo Pimentel sufrió el golpe en la cabeza al estrellarse accidentalmente con una pared en medio de la confusión tras el pitazo final. Esta explicación ha sido calificada como "completamente falsa" y fuera de cualquier lógica por la dirigencia del Chicó, quienes argumentan que nadie en su sano juicio buscaría enfrentar solo a un grupo de cinco jugadores rivales. Esta contradicción de versiones pone a prueba la capacidad del VAR y de las cámaras de seguridad del estadio para esclarecer el hecho, generando una duda razonable: ¿existen pruebas visuales contundentes que respalden la agresión de Novoa, o la denuncia penal se convertirá en un "juicio de palabras" que solo servirá para caldear aún más los ánimos de cara a los próximos clásicos?
Consecuencias legales y deportivas "hasta las últimas consecuencias"
Asimismo, la amenaza de llevar el caso a instancias internacionales subraya la gravedad de la situación. Boyacá Chicó ha manifestado que no permitirá que la agresión quede impune, buscando sanciones que podrían ir desde la inhabilitación deportiva hasta penas civiles por lesiones personales. Mientras Millonarios lidia con la baja de Mackalister Silva por su expulsión en el campo, el frente jurídico abierto por Novoa suma una distracción externa que Fabián Bustos no necesitaba. La tranquilidad institucional del club azul se ve comprometida por un incidente que, de ser comprobado, mancharía la imagen de un futbolista profesional, dejando en el aire una pregunta vital para los analistas: ¿debería Millonarios sancionar internamente a Novoa antes de que avance la denuncia penal para demostrar un compromiso con la ética deportiva, o es preferible esperar el veredicto de las autoridades para no admitir culpabilidad prematuramente?
“Tenemos plenamente identificado a Diego Novoa, que ya venía exaltado en el partido y entró a desquitarse con el primero que vio. Vamos a ir hasta las últimas consecuencias.” — Nicolás Pimentel, presidente de Boyacá Chicó.