El bloque africano dirigido por Carlos Queiroz combina el desequilibrio de los 85 millones de euros de Antoine Semenyo con la jerarquía de la Premier League de cara al choque del viernes.
Tras consolidarse en la cima del Grupo K con siete unidades y firmar un notable examen ante Portugal, el panorama competitivo traslada de inmediato la atención hacia el emparejamiento de dieciseisavos de final. El próximo viernes 3 de julio, a las 8:30 p. m. (hora colombiana), la Tricolor se medirá ante la Selección de Ghana en un compromiso que la interna nacional asimila con máxima rigurosidad, entendiendo que el cartel de favoritos se disuelve ante el poderío atlético y las individualidades de élite que componen el bando africano.
El mapa de ruta de las Estrellas Negras: El irregular pero peligroso andar del bloque de Queiroz
En este sentido, las planillas de rendimiento general indican que Ghana no desembarca en esta instancia por simple inercia administrativa, sino tras sobrevivir a un cuadrante de altísima exigencia física. Instalados bajo la dirección técnica de un viejo conocido del entorno cafetero, Carlos Queiroz, el seleccionado de las Estrellas Negras avanzó como uno de los mejores terceros del Grupo L tras cosechar tres puntos. Su trayecto orbital devela una agónica victoria frente a Panamá, un rocoso empate sin anotaciones ante Inglaterra y una ajustada caída 2-1 en la jornada de clausura contra Croacia, registrando un equilibrio matemático absoluto de dos goles a favor y dos en contra que expone la solidez estructural que el estratega portugués suele inyectar a sus dirigidos.
Asimismo, el entramado defensivo y de contención implementado por Queiroz obliga a los directores metodológicos de Colombia a diseñar circuitos de posesión de alta velocidad para evitar las transiciones rápidas del rival. Ghana es un equipo diseñado para adormecer el ritmo del partido en el medio campo y castigar los espacios libres mediante desdoblamientos por las bandas; una fórmula táctica que ya le otorgó dividendos frente a las potencias europeas y que representa la principal variable de riesgo para el bloque defensivo liderado por Dávinson Sánchez.
El factor de los 85 millones de euros y la vieja guardia de la Premier League
Por otro lado, la secretaría técnica colombiana ha encendido las alarmas de monitoreo individual sobre la figura más rutilante y costosa del plantel ghanés: Antoine Semenyo. El extremo de 26 años protagonizó un multimillonario movimiento en el mercado invernal de enero al ser transferido al Manchester City por una cifra cercana a los 70 millones de euros, elevando su cotización actual a los 85 millones. Aunque Semenyo arrastra una llamativa sequía de goles y asistencias en lo que va de la cita orbital, el atacante completó la totalidad de los 270 minutos de la fase de grupos, erigiéndose como el eje de desequilibrio individual y ruptura que la defensa tricolor deberá vigilar escalonadamente.
Pasando a otro tema, la estructura de Ghana no se agota en el talento joven de activos como Abdul Fatawu Issahaku (Leicester City, tasado en 21 millones de euros) o Kamaldeen Sulemana (Atalanta, valorado en 16.5 millones), sino que se respalda en una vieja guardia de amplio recorrido internacional. En el eje de la mitad de la cancha sobresale la experiencia de Thomas Partey (Villarreal), quien ha venido de menos a más en el torneo tras su gran presentación ante Inglaterra, mientras que el ataque es liderado por el capitán Jordan Ayew. El experimentado delantero centro del Leicester City posee un amplio prontuario en la Premier League y un conocimiento detallado de piezas colombianas, habiendo compartido vestuario con Jefferson Lerma en el Crystal Palace, factor que le otorga un valor agregado a la hora de dirimir los duelos individuales en el área chica.







