La Selección Colombia ya archivó de manera definitiva los tres puntos obtenidos en su dubitativo debut mundialista frente a Uzbekistán y se concentra de lleno en el segundo gran examen del Grupo H. En este activo junio de 2026, el combinado patrio sabe a la perfección que una victoria contundente ante la República Democrática del Congo sellaría de forma virtual su clasificación anticipada hacia los dieciseisavos de final de la cita ecuménica. Dentro de la planificación del estratega argentino Néstor Lorenzo, la práctica dominical de este 21 de junio trajo la mejor de las noticias para el entorno Tricolor: la recuperación absoluta de Jhon Córdoba. El atacante chocoano, quien vio el primer compromiso desde la grada por molestias físicas, se entrenó a la par del grupo en la sesión de puertas abiertas, instalándose de inmediato en el centro del debate deportivo como la carta idónea para robustecer el frente de ataque nacional.

El argumento del ariete: Movilidad y potencia para romper el bloque africano

En este sentido, las sesiones de entrenamiento observadas por los medios de comunicación en territorio norteamericano confirman que la vuelta de Córdoba no es un mero aditivo nominal, sino una mutación estratégica obligatoria para responder a la premisa física que impondrá Congo. El atacante del Krasnodar de Rusia le ofrece a Néstor Lorenzo una variante que faltó gravemente en el estreno orbital: una movilidad constante por todo el frente de ataque combinada con una potencia física superlativa. La presencia del ariete permitirá fijar a los recios defensores centrales africanos, arrastrar marcas en el último cuarto de cancha y abrir pasillos interiores que puedan ser explotados por los extremos o los volantes llegadores de la Tricolor.

Asimismo, el cuerpo técnico entiende que el compromiso ante los congoleños se definirá principalmente en las disputas cuerpo a cuerpo y en las transiciones de alta intensidad. Córdoba cuenta con el biotipo, la experiencia internacional y la agresividad competitiva necesarias para chocar sin ningún tipo de complejos contra la zaga rival, garantizando que el equipo nacional mantenga una referencia de área pesada, capaz de pivotear balones bajo presión y oxigenar el mediocampo. Con los 26 futbolistas aptos y a plena disposición del cuerpo médico, la inclusión de Córdoba soluciona la falta de peso en el área que padeció Colombia en pasajes del partido anterior, presentándose como el argumento definitivo para adueñarse de la titularidad.

La agenda del Grupo H y el espejo de la jornada de martes

Por otro lado, el cronograma del torneo orbital ejerce una presión directa sobre las planificaciones de las selecciones implicadas en la zona. Colombia saltará al césped este próximo martes 23 de junio a partir de las 9:00 de la noche (hora colombiana), conociendo de antemano el resultado del compromiso que abrirá el telón de la segunda jornada del grupo a las 12:00 del mediodía entre las escuadras de Portugal y Uzbekistán. Un paso en falso de los uzbekos, sumado a un triunfo contundente de la Tricolor en el turno estelar, despejaría de forma definitiva el panorama del liderato hacia las instancias de eliminación directa.

Pasando a otro tema, la atmósfera interna de la delegación se reporta en total armonía competitiva, superando los imprevistos físicos del debut y asimilando las sensibles noticias personales del grupo, como el mensaje de despedida de Juan Camilo Portilla a su abuelo. Mientras los analistas internacionales advierten que Congo posee varias figuras con experiencia en la élite europea bajo la conducción arbitral del italiano Maurizio Mariani, el cuerpo técnico colombiano prefiere concentrarse en sus propias herramientas, diseñando un planteamiento sumamente agresivo donde la fortaleza física de su recuperado delantero gane un rol protagónico para contrarrestar el rigor atlético del oponente.