15 partidos, cinco vallas invictas y 13 goles recibidos son los números que Álvaro Montero acumula desde que llegó a Boca. El colombiano se convirtió en el arquero titular después de que Agustín Marchesín sufriera una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, pero su tranquilidad bajo los tres palos tiene una fecha marcada: el regreso del argentino y la decisión que Boca deberá tomar antes del 31 de diciembre.
Marchesín todavía tiene números para reclamar el arco
Cuando se lesionó, Marchesín era el titular indiscutido de Boca. Desde su llegada al club en enero de 2025 disputó 54 partidos, recibió 40 goles y mantuvo 23 veces el arco en cero. Además, fue titular en todos los encuentros en los que estuvo disponible.
El argentino, de 38 años, también llega a esta disputa con una carrera mucho más extensa: pasó por Lanús, Santos Laguna, América, Porto, Celta, Gremio y Boca, además de haber formado parte de la Selección Argentina.
Su problema ahora no es solamente deportivo. Su contrato termina el 31 de diciembre de 2026 y, hasta el momento, no existen conversaciones formales para extenderlo. Marchesín sí tiene una postura clara: quiere continuar en Boca.
Boca pagó US$4 millones por Montero
El colombiano no llegó como un parche barato. Boca adquirió el 100 % de sus derechos por una cifra cercana a US$4 millones y le firmó contrato hasta el 30 de junio de 2030.
La inversión cambia el escenario. Si Montero mantiene su rendimiento, Boca tiene un arquero de 31 años con cuatro temporadas más de contrato. Marchesín, en cambio, necesita convencer al club de que merece una renovación después de una lesión grave.
Además, Montero ya tuvo actuaciones importantes. Contra Vélez en la Copa Argentina fue protagonista al detener dos penales en la definición, mientras que actualmente acumula cinco vallas invictas en sus 15 partidos con Boca.
El regreso de Marchesín puede llegar cuando Montero esté consolidado
El calendario también juega a favor de la polémica.
Según Infobae, Marchesín podría volver a realizar trabajos de campo en octubre y ser exigido a alta intensidad entre noviembre y diciembre. El problema es que el contrato termina precisamente el último día de diciembre.
Eso abre una situación particular: Marchesín podría recibir el alta deportiva cuando Boca esté definiendo su futuro contractual y cuando Montero ya lleve varios meses como titular.
No existe confirmación de que Marchesín vaya a recuperar automáticamente el puesto. De hecho, reportes recientes señalan que Montero es actualmente la primera opción de Arruabarrena y que, si Marchesín continúa, tendría que competir por el arco.
Tres caminos para Boca
El primero es renovar a Marchesín y generar una competencia directa con Montero. El segundo es dejarlo libre el 31 de diciembre y apostar definitivamente por el colombiano. El tercero sería renovar al argentino con un papel diferente y menor protagonismo.
También aparece Leandro Brey en la ecuación. Si Marchesín continúa, Boca tendría cuatro arqueros profesionales, por lo que incluso se contempla que Brey pueda salir a préstamo para buscar continuidad.
Por ahora, Montero tiene el contrato, la inversión y el puesto; Marchesín tiene el antecedente de haber sido el titular y los números que construyó antes de lesionarse. Diciembre puede convertir esa disputa en una de las decisiones más importantes de Boca para definir su arco de 2027.








