El Día en el que Diego Maradona le entregó la "10" a Fabián Várgas y le dió su bendición como nuevo jugador de Boca

El día que Maradona bendijo la garra de Fabián Vargas en Boca Juniors

Fabián Vargas y la historia con el Diegote
Fabián Vargas y la historia con el Diegote
Foto de Andréz González
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En la cosmogonía de Boca Juniors, el número 10 no es un dorsal, es un altar. Por eso, que en este abril de 2026 miremos hacia atrás para recordar el momento en que un mediocampista de recuperación como Fabián Vargas portó esa camiseta, sigue pareciendo un guion de realismo mágico. Vargas, quien llegó al club en 2003 tras deslumbrar con el América de Cali, no solo se ganó un lugar en el mediocampo más exigente del continente, sino que recibió la "bendición" del mismísimo Diego Armando Maradona. En este sentido, su historia es la de un obrero que, a punta de disciplina táctica y despliegue físico, obligó a la historia a cambiar sus reglas. Lo que nos obliga a plantearnos: ante una hinchada que idolatra el "huevo, huevo, huevo", ¿nos merecemos un volante que use la 10 como escudo de guerra, o es que la mística de Boca permite que el sacrificio sea tan elegante como una gambeta?

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Por otro lado, el episodio de la camiseta 10 en 2004, bajo el interinato de Jorge "Chino" Benítez, marcó un antes y un después en la carrera del bogotano. Que un técnico le diga a un volante central: "Vos vas en el aire, Varguitas. Merecés esta camisa", es el reconocimiento supremo a la jerarquía. Asimismo, el clímax de esta narrativa ocurrió en el palco de Maradona; el "Pelusa" llamó al colombiano para explicarle el peso histórico del dorsal, un gesto que Vargas atesora como una "bendición futbolística". Planteando el desafío de si este tipo de gestos son los que hoy le faltan a los nuevos talentos colombianos que llegan a Argentina, quienes parecen más preocupados por el brillo individual que por entender el peso de la historia que cargan sobre sus hombros.

La herencia de los "Patrones" colombianos

Asimismo, Vargas no llegó al vacío; se sumó a una tradición dorada de colombianos que ya habían conquistado el barro y la gloria en la Bombonera, como Córdoba, Bermúdez y Serna. Con 171 partidos oficiales y 8 títulos (incluyendo dos Copas Sudamericanas y dos Recopas), Fabián demostró que la regularidad es el activo más valioso en un club donde el presente quema. Generando una duda razonable: ¿es Fabián Vargas el colombiano más subestimado de la historia de Boca Juniors, o consideras que su legado se mantiene vivo solo en la memoria de los hinchas que valoran el equilibrio táctico por encima de los goles?

Un reconocimiento que trasciende los títulos

Finalmente, el llamado de Maradona simboliza la validación del esfuerzo sobre el estereotipo. Vargas no necesitaba ser un generador de juego lírico para ser el "10" de Boca; necesitaba ser el motor que permitiera que los demás jugaran. Dejando en el aire una pregunta vital para los analistas: ¿tenemos los referentes que nos merecemos porque valoramos a los jugadores que saben "ensuciarse" por el equipo, o piensas que darle la 10 a un volante de marca fue un síntoma de una crisis de creatividad que Boca nunca terminó de resolver?

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“Llevar ese número en Boca y en el fútbol argentino implicaba una gran responsabilidad, pero también un reconocimiento a su capacidad. Fue una bendición futbolística.” — Diego Armando Maradona (Relato de Fabián Vargas).

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