Radamel Falcao disputó 91 partidos, marcó 70 goles y conquistó tres títulos durante sus dos temporadas en el Atlético de Madrid, mientras Julián Álvarez, fichado en 2024, todavía no ha conseguido levantar un trofeo con el conjunto rojiblanco, una diferencia que vuelve a poner al colombiano por encima en uno de los debates que más llama la atención alrededor del club.

Falcao convirtió dos temporadas en una época dorada
La etapa de Falcao en el Atlético de Madrid fue corta, pero su impacto resultó enorme.
Entre 2011 y 2013, el delantero colombiano disputó 91 encuentros y consiguió 70 goles, cifras que rápidamente lo convirtieron en una de las principales referencias ofensivas del equipo.
Su rendimiento no se limitó a las estadísticas individuales.
Falcao también consiguió tres títulos con la camiseta rojiblanca: la Europa League 2011-12, la Supercopa de Europa de 2012 y la Copa del Rey 2012-13.
La Europa League fue especialmente significativa.
El colombiano marcó cinco goles en la final ante Athletic Club y terminó aquella edición como máximo goleador del torneo, confirmando su capacidad para aparecer en los partidos más importantes.
Unos meses después volvió a ser protagonista en la Supercopa de Europa frente al Chelsea, donde anotó tres goles en una victoria 4-1 del Atlético.
Ese tipo de actuaciones explica por qué su recuerdo permanece entre los aficionados rojiblancos.
Julián Álvarez todavía tiene una cuenta pendiente
La comparación con Julián Álvarez aparece ahora en un contexto especialmente complicado para el argentino.
El delantero llegó al Atlético en 2024 procedente del Manchester City como una de las grandes apuestas del proyecto de Diego Simeone.
Su rendimiento individual ha sido importante y ha demostrado capacidad para participar en diferentes zonas del ataque.
Sin embargo, todavía existe una diferencia fundamental respecto a Falcao: los títulos.
Álvarez aún no ha conseguido levantar un trofeo con el Atlético de Madrid.
Eso no significa que su etapa pueda considerarse un fracaso. La comparación debe tener en cuenta que Falcao y Álvarez llegaron en momentos diferentes y con circunstancias deportivas distintas.
Pero cuando se habla del impacto que ambos tuvieron en el club, los registros del colombiano siguen teniendo un peso enorme.
Falcao consiguió tres títulos en apenas dos temporadas y dejó una producción goleadora extraordinaria.
Álvarez, en cambio, todavía necesita convertir su buen rendimiento individual en éxitos colectivos con la camiseta rojiblanca.
La tensión por su futuro vuelve a poner a Falcao en escena
El debate tomó fuerza por la situación que atraviesa actualmente Álvarez con el Atlético.
El argentino ha manifestado su deseo de salir del club y su nombre ha sido relacionado con un posible acercamiento al Barcelona, generando incertidumbre sobre su continuidad en Madrid.
La situación incluso provocó abucheos de parte de la afición durante el partido ante Villarreal.
En ese contexto, el recuerdo de Falcao vuelve a aparecer con fuerza.
El colombiano no solamente marcaba goles: también construyó una relación especial con los aficionados a partir de sus actuaciones en partidos decisivos y de los títulos que consiguió durante su etapa.
Para muchos seguidores, esa combinación es la que transforma a un gran delantero en un ídolo.
Falcao terminó su paso por el Atlético con 70 goles en 91 partidos, un promedio cercano a 0,77 goles por encuentro.
Además, dejó tres trofeos en las vitrinas del club y una serie de actuaciones que todavía forman parte de la memoria reciente del Atlético.
Álvarez todavía tiene tiempo para cambiar su historia en Madrid, pero el escenario actual vuelve inevitable la comparación. Mientras el argentino define si continuará o no en el proyecto de Simeone, los números de Falcao recuerdan el nivel de impacto que puede alcanzar un delantero cuando combina goles, títulos y protagonismo en los partidos importantes. Para superar ese legado, Álvarez no solamente necesitará mantener su producción ofensiva: también tendrá que conseguir lo que todavía le falta en el Atlético, levantar títulos y convertirse definitivamente en un referente para la afición.








