Jhon Lucumí ya es nuevo jugador de Juventus y firmó contrato hasta junio de 2030 después de cerrar su etapa en Bologna. El defensor colombiano, de 28 años, llega en una operación de 19,5 millones de euros más variables que puede alcanzar aproximadamente los 22 millones, y aterriza en Turín después de cuatro temporadas en la Serie A, donde acumuló más de 150 partidos con Bologna. Ahora tendrá que competir por minutos con defensores como Gleison Bremer, Federico Gatti, Pierre Kalulu y Lloyd Kelly, en una plantilla que busca fortalecer su zona defensiva.
Lucumí llega a Juventus después de consolidarse en Italia
El colombiano deja Bologna después de cuatro temporadas en las que consiguió convertirse en uno de los defensores habituales del equipo. Su continuidad en la Serie A fue uno de los principales argumentos para que Juventus apostara por él.
Lucumí también formó parte del equipo que consiguió la Copa Italia 2025 con Bologna, un título que puso fin a una espera de 51 años para el club. Además, disputó la Champions League durante su etapa en el conjunto rossoblù.
Su experiencia en Italia es precisamente uno de los factores que pueden favorecerlo en Turín. No necesita comenzar desde cero en un campeonato que conoce y en el que ya ha enfrentado a algunos de los principales delanteros de Europa.
El colombiano también aporta una característica específica: es un central zurdo, algo que puede darle al entrenador una alternativa diferente para construir la salida desde el fondo.
Bremer y Gatti son dos de los grandes obstáculos

El fichaje no significa que Lucumí tenga la titularidad asegurada.
En Juventus encontrará una defensa con nombres importantes. Gleison Bremer aparece como uno de los principales referentes de la zaga y puede convertirse en su compañero de línea si el cuerpo técnico apuesta por una pareja de centrales complementaria.
También está Federico Gatti, quien ha ganado protagonismo con el conjunto italiano, además de Pierre Kalulu y Lloyd Kelly, dos futbolistas que pueden ocupar posiciones defensivas diferentes.
Esto convierte la llegada de Lucumí en una competencia deportiva directa. Su experiencia en Bologna le da argumentos, pero tendrá que demostrar en los entrenamientos y partidos que merece una cantidad importante de minutos.
La ventaja del colombiano está en el conocimiento de la Serie A y en su experiencia acumulada: durante su etapa en Bologna consiguió mantener una carga importante de minutos cada temporada.
El reto cambia por completo en Turín
En Bologna, Lucumí ya había conseguido convertirse en una pieza reconocible del equipo. En Juventus, la exigencia será diferente porque cada partido estará acompañado por la presión de competir por títulos.
El club italiano cerró su fichaje con una inversión de 19,5 millones de euros, a los que pueden sumarse variables y otros conceptos hasta elevar el costo total de la operación. El contrato se extiende hasta 2030, una señal de que Juventus no lo incorpora pensando únicamente en el corto plazo.
Ahora el colombiano tendrá que transformar su experiencia en jerarquía dentro de una defensa con competencia interna.
Lucumí ya consiguió el salto que buscaba dentro del fútbol italiano. El siguiente desafío es todavía más exigente: ganarse un lugar en la defensa de Juventus y demostrar que puede ser protagonista en un club acostumbrado a pelear por todo.








