Cerca de US$4 millones pagó Boca Juniors por Álvaro Montero, quien firmó contrato hasta junio de 2030, mientras Agustín Marchesín tiene vínculo con el club hasta el 31 de diciembre de 2026. La diferencia entre ambas situaciones contractuales dejó al arco xeneize frente a una decisión que tendrá que analizarse con cuidado: el colombiano fue asegurado como una apuesta para varios años, mientras el argentino se acerca al cierre de su contrato y deberá definir su futuro en el club.

Montero llegó con una inversión importante

La contratación del arquero colombiano representó un desembolso cercano a los US$4 millones, una cifra que convirtió su llegada en una apuesta relevante para Boca. Además del dinero destinado a la operación, el club acordó un contrato que se extiende hasta junio de 2030.

Ese vínculo le entrega a la institución la posibilidad de contar con Montero durante varias temporadas. El colombiano no fue incorporado solamente pensando en el presente, sino que quedó ligado al proyecto deportivo de Boca por un periodo considerable.

Su contrato también le permite al club planificar el futuro del puesto sin tener que resolver de inmediato una nueva negociación con el arquero. Mientras tanto, Montero tendrá que demostrar en la cancha que puede responder a las exigencias de uno de los clubes más importantes del fútbol argentino.

Marchesín tiene contrato hasta diciembre

La situación de Agustín Marchesín es diferente. El arquero argentino tiene contrato con Boca hasta el 31 de diciembre de 2026, por lo que su continuidad quedará sujeta a la decisión que tome la institución antes de esa fecha.

Marchesín llegó al club con experiencia internacional y un recorrido importante, pero ahora enfrenta un escenario contractual distinto al de Montero. Mientras el colombiano tiene cuatro años de vínculo por delante desde su llegada, el argentino tiene una fecha concreta para el final de su relación contractual.

Una renovación permitiría que Boca mantuviera su experiencia en el plantel, aunque también implicaría evaluar cómo quedaría el espacio para Montero dentro de la planificación del arco.

La inversión puede influir en la planificación

Los US$4 millones pagados por Montero no determinan por sí solos quién debe ocupar el arco. El rendimiento deportivo seguirá siendo un factor fundamental. Sin embargo, la inversión y el contrato hasta 2030 forman parte de las decisiones que tendrá que tomar Boca.

El club aseguró al colombiano por varios años, por lo que su situación contractual será difícil de ignorar cuando llegue el momento de definir qué hacer con Marchesín.

Esto no significa necesariamente que Boca tenga decidido prescindir del argentino. Una renovación podría ser considerada si el club entiende que su experiencia continúa siendo necesaria y que ambos pueden competir por el puesto.

Boca tendrá que definir el futuro del arco

El escenario dejó dos caminos contractuales claramente diferenciados. Montero tiene un vínculo hasta junio de 2030 después de una operación cercana a los US$4 millones, mientras Marchesín termina su contrato el 31 de diciembre de 2026.

Cuando llegue ese momento, Boca deberá analizar rendimiento, continuidad, planificación deportiva y el papel que quiere darle al colombiano en los próximos años. La inversión realizada por Montero no resolverá automáticamente el futuro de Marchesín, pero sí será uno de los elementos que estarán sobre la mesa cuando el club tenga que tomar una decisión sobre su arco.