¿A qué juega Millonarios? El laberinto táctico de Hernán Torres que tiene a la hinchada al borde del colapso
Hernán Torres está perdido con este Millonarios y la paciencia se agota
El inicio del 2026 para Millonarios ha sido un constante "ensayo y error" que ha dejado más dudas que certezas en la tribuna. Tras un 2025-2 marcado por la falta de identidad y excusas basadas en las ausencias de referentes como Mackalister Silva y Leo Castro, el técnico Hernán Torres parece seguir atrapado en un laboratorio táctico sin salida. La solidez defensiva que suele ser la bandera de Torres brilla por su ausencia, y mientras el mediocampo parece encontrar un eje, el ataque sufre por la intrascendencia de sus bandas. Sin embargo, hay un nombre en el mediocampo creativo cuya situación es tan atípica que explicaría por qué el equipo luce "partido" en cada transición.
¿Línea de 3 o de 4? El "grito de auxilio" defensivo
En primer lugar, la defensa de Millonarios ha dejado de ser ese muro infranqueable de otros tiempos. El experimento de jugar con tres centrales al inicio del año fue interpretado por muchos como un mensaje directo a la directiva: "¡Necesito defensas!". Con la llegada de Elizalde se espera corregir el rumbo, pero de momento, la realidad dicta que Torres ha tenido que improvisar. Moreno Paz y Jorge Arias han tomado la posta como centrales, mientras que en los laterales la batalla ha sido feroz.
Asimismo, destaca cómo Sarabia le ganó la pulseada a Martin, y cómo Banguero —para sorpresa de nadie— recuperó su lugar sobre Sebastián Valencia, quien llegó con cartel de promesa desde Fortaleza pero no ha logrado dar la talla en el contexto de un equipo grande. No obstante, por más que la línea de cuatro se estabilice, el verdadero drama de Millonarios comienza unos metros más atrás, bajo los tres palos.
La "maldición" del arco y el espaldarazo a De Amores
De igual manera, la portería se ha convertido en un foco de críticas constantes. Hernán Torres fue enfático en su momento al decir: "Confío en De Amores", cerrándole la puerta a un refuerzo de mayor peso. Sin embargo, la reciente lesión del uruguayo ha dejado el arco en manos de Diego Novoa.
"Novoa es un arquero de atajadas imposibles, pero tiene la condena de cometer ese 'error por partido' que termina costando puntos vitales".
Esa falta de seguridad en el primer pase y en el juego aéreo ha hecho que la confianza depositada por el DT se sienta más como una apuesta arriesgada que como una certeza. En consecuencia, la presión sobre la defensa aumenta, obligando al mediocampo a realizar un desgaste doble para proteger un área que se siente vulnerable.
Luces y sombras: Del equilibrio de Ureña al vacío de los extremos
Por consiguiente, el análisis del mediocampo es el único lugar donde Millonarios parece tener un norte claro. La dupla entre García y Ureña es, hoy por hoy, la ficha más sólida del equipo; son volantes de marca con despliegue que han dejado relegados a nombres como Vega y Del Castillo. Pero aquí es donde el esquema se rompe:
- El Mediocampo: García y Ureña dan equilibrio, pero la falta de un creativo claro (un tema que merece un capítulo aparte) obliga a los delanteros a bajar demasiado.
- El Ataque: Rodrigo Contreras, el ex U. de Chile, ha cumplido con creces, demostrando que es el delantero ideal para el formato de Torres.
- La Deuda: Los extremos, llámense Beckham Castro o Ángulo, siguen sin estar a la altura. Ante Junior se intentó jugar con ellos para dar amplitud, pero la intrascendencia por los costados sigue siendo el gran lastre ofensivo.
Finalmente, Hernán Torres enfrenta el reto de decidir si quiere un equipo reactivo y defensivo o uno que recupere la memoria ofensiva de antaño. En conclusión, Millonarios es actualmente un equipo de individualidades intermitentes y tácticas mutantes, dejando la gran incógnita de si este proceso aguantará la presión de una hinchada que no acepta más experimentos fallidos.