Atlético Nacional venció 2-0 a Santa Fe en el Atanasio Girardot y recuperó el liderato de la Liga BetPlay con 35 puntos, pero hay un detalle que no deja tranquilo a Lucas González: el equipo volvió a bajar el nivel en el segundo tiempo. Con goles de Elías Cabrera y un autogol de Emanuel Olivera, el verdolaga resolvió el partido antes de la media hora y luego dejó crecer a un rival que, hasta ese momento, no existía.
El libreto se repite. A lo largo del campeonato, Nacional ha sido un equipo que arranca con vértigo: en los primeros 30 o 45 minutos presiona alto, somete al rival y, en varias ocasiones, deja el partido casi cerrado antes del descanso. Ante Santa Fe volvió a pasar. A los 28 minutos ya ganaba 2-0 y el cardenal, con un planteamiento muy cuestionado de Pablo Repetto, no lograba salir de su campo. Pero el partido tenía un segundo tiempo.
Y ahí apareció la preocupación. Santa Fe salió al complemento con otra actitud, adelantó líneas y empezó a meter el balón en el área; en el minuto 52, Maximiliano Lovera cabeceó y Franco Armani evitó el descuento. Nacional, que dominó el arranque, dejó de controlar el trámite, perdió intensidad hacia el final y no volvió a marcar. Y eso que era Santa Fe quien tenía que proponer. Un rival con más pegada habría encontrado espacio, y la historia reciente lo demuestra.
Medellín en Copa: el 2-0 que terminó 3-2
El antecedente más claro es el clásico paisa del 14 de octubre por los cuartos de final de la Copa BetPlay. Nacional ya ganaba 2-0 antes de los primeros 45 minutos, con presión alta y mucha contundencia. El resto fue otra historia: el DIM se acercó, el marcador terminó 3-2 y el rival pudo incluso haber empatado. Nacional avanzó a semifinales, pero con un susto que no estaba en los planes de quien se creía dueño del partido. Once días después, ante el mismo rival por Liga, tampoco fue cómodo: tuvo que remontar para ganar 2-1.
Cúcuta: cuando el primer tiempo no alcanza
La otra cara de la moneda llegó el 20 de octubre. En el General Santander, Cúcuta se puso arriba con gol de Dayan Pérez al minuto 18 y Nacional, que iba perdiendo, no encontró cómo anotar en el segundo tiempo. Peor aún: el local tuvo varias opciones para ampliar a 2-0. Ese 1-0 expuso el reverso del patrón: cuando Nacional no gana el partido en el primer tiempo, el segundo le cuesta, y mucho.
Hoy Nacional es líder con 35 puntos y tiene asegurado su cupo en los cuadrangulares, pero los números no tapan la tendencia. Lo que todavía no se ha visto es un equipo capaz de sostener su nivel durante los 90 minutos cuando el rival aprieta. Si en la fase decisiva, donde cada punto pesa, un equipo con más pegada que Santa Fe lo aguanta en el primer tiempo y lo exige en el segundo, esa caída de nivel dejaría de ser un detalle para convertirse en un problema.








