Carlos Darwin Quintero y su pobre nivel en Millonarios: Los hinchas son claros "es el peor del equipo"
Quintero llegó a Millonarios como creativo, pero sus malas decisiones con el balón lo han dejado retratado
El Millonarios de Fabián Bustos ha logrado encontrar un respiro en su solidez defensiva, pero esa calma se transforma en tormenta al cruzar la mitad de la cancha. Ante la intermitencia física de su capitán y referente, David Mackálister Silva, el equipo capitalino depositó toda su fe creativa en los pies de Carlos Darwin Quintero. Sin embargo, lejos de ser el diferencial que se esperaba, el exjugador del Pereira parece haber dejado su talento en la capital de Risaralda.
Calificado por la hinchada como uno de los rendimientos más bajos en este arranque de la Liga BetPlay 2026, Quintero se ha convertido en el símbolo de un ataque inofensivo que no logra generar una sola opción clara de gol, dejando en el aire la pregunta de si el veterano aún tiene el combustible necesario para portar la "10" azul.
En este contexto, la principal virtud de este nuevo ciclo, el orden, es también su mayor condena. Millonarios es hoy un desierto absoluto en términos de inventiva, y el máximo señalado es un Carlos Darwin que, al igual que Leonardo Castro, parece estar completamente divorciado del balón. Lo que más preocupa al entorno "Embajador" no es solo la falta de gol, sino la toma de decisiones del atacante; Quintero está cometiendo errores impropios de su trayectoria, actuando por momentos con la inexperiencia de un juvenil. Se le trajo para ser el cerebro ante la ausencia de "Macka", pero hasta ahora su aporte ha sido nulo, lo que ha generado un divorcio evidente entre el creativo y una grada que ya no perdona ni un solo pase errado.
Una delantera estática: El drama de los laterales y el aislamiento de Castro
Por otro lado, el problema no se limita únicamente a la zona de creación; la ejecución en las bandas es igual de inentendible. Bajo el comando de Bustos, las virtudes defensivas son justificables, pero cuando el equipo intenta proponer, los laterales Valencia y Sarabia brillan por su falta de concepto táctico. Ninguno de los dos parece entender cuándo deben proyectarse o cuándo replegarse, convirtiéndose en piezas estáticas que no ofrecen salida ni profundidad. Este panorama deja a Leo Castro muy lejos de su nivel habitual, luciendo desanimado y sin socios en el frente de ataque, mientras que a Rodrigo Contreras el arco le queda a una distancia geográfica inalcanzable, provocando que el esquema ofensivo se vea como un sistema obsoleto y sin alma.
Se acabó el tiempo de las excusas: La responsabilidad es de los jugadores
Asimismo, con apenas unos pocos juegos bajo la nueva dirección, ha quedado una certeza: Millonarios ahora sí tiene técnico, pero son los jugadores quienes han quedado expuestos. La llegada de Bustos ha servido como un espejo que evidencia la falta de condición física de varios referentes, quienes lucen fuera de forma para el ritmo de intensidad que el estratega intenta impregnar. El "salvavidas" ya llegó al banquillo, pero la ejecución en el campo sigue siendo deficiente por la mala toma de decisiones y el escaso entendimiento de juego. Ya no es una cuestión de tablero, sino de jerarquía individual, una realidad que deja a jugadores como Quintero en una posición insostenible si no hay una reacción inmediata.
Finalmente, la crisis de creatividad obliga a Bustos a replantear si debe insistir con los nombres de peso o darle paso a la juventud para oxigenar el ataque. Con el duelo ante Atlético Nacional en el horizonte, el tiempo de los experimentos se agota y la paciencia de la hinchada también. Millonarios necesita recuperar su fútbol o, al menos, encontrar un revulsivo que saque al equipo de la apatía ofensiva en la que está sumergido. La pelota está en el tejado de los futbolistas, quienes deberán demostrar en la próxima fecha si están a la altura de la exigencia de este club o si el peso de la responsabilidad creativa terminó por quedarles grande de cara al partido más importante del semestre.