De pasar hambre a la gloria verdolaga: La odisea de fe y resiliencia de Eduard Bello
Eduard Bello y su llegada a Nacional no fue sencilla, ni un camino de rosas
La historia de Eduard Bello no es la del típico prodigio al que todo le resultó fácil. El nuevo atacante de Atlético Nacional, conocido por su característica melena y su pegada exquisita, aterriza en Guarne con una maleta cargada de vivencias que forjaron su carácter. En una charla íntima, el venezolano reveló que su camino hacia el "Rey de Copas" estuvo a punto de truncarse varias veces, desde la negativa inicial de sus padres por priorizar los estudios, hasta los días en los que el sustento básico escaseaba en su etapa de formación. Sin embargo, lo que pocos saben es que antes de elegir los guayos, Bello estuvo a punto de brillar en un diamante de béisbol, una decisión que cambió el rumbo de su vida para siempre.
Un diamante en bruto forjado entre bates y canastas
A raíz de su entorno familiar, Eduard creció en una Venezuela donde el béisbol es religión. En su casa, el deporte era el lenguaje cotidiano, y aunque practicó baloncesto y béisbol con éxito, a los 15 años sintió que su verdadera vocación estaba en el césped. Su llegada al fútbol profesional no fue un camino de rosas: tras ser rechazado en varios clubes de Caracas, la oportunidad apareció en Yaracuyanos FC. Fue allí donde tuvo que convencer a sus padres de que su sueño valía el riesgo de pausar los libros. Pero el éxito no llegó con el primer contrato; los primeros años lejos de casa pusieron a prueba su resistencia física y mental de una forma desgarradora.
El "hambre" de gloria: Cuando el propósito vence a la carencia
En sintonía con su filosofía de vida, Bello recuerda sus inicios con una crudeza inspiradora. Vivir solo siendo un adolescente implicó enfrentar la soledad y, en ocasiones, la falta de alimento. "El hambre por cumplir mi sueño era mucho más grande que cualquier dificultad", afirma el jugador, quien ocultaba sus penurias a sus padres para no preocuparlos. Esa etapa de "vacas flacas" terminó de moldear al hombre que hoy es padre de la pequeña Siena y esposo de Gabriela Brito, entendiendo que cada gota de sudor en el entrenamiento tiene un valor sagrado.
La fe como brújula y el recuerdo imborrable ante la "Canarinha"
Bajo esta misma línea de valores, la fe cristiana es el motor que mueve a Bello. Para él, su ídolo es Dios y su referente deportivo es Cristiano Ronaldo, de quien emula la disciplina espartana. Su carrera dio un giro mediático global con aquel gol de chilena frente a Brasil, un momento que describe como si el tiempo se hubiera detenido. Ahora, en Nacional, comparte esa convicción espiritual con varios compañeros, creando un ecosistema de trabajo donde la oración y el esfuerzo van de la mano. No obstante, vestir la verde no es solo un logro personal; es cargar con el peso de una tradición que otros compatriotas suyos ya hicieron brillar en el Atanasio.
El heredero de la tradición vinotinto en Medellín
Finalmente, Bello asume el reto de Atlético Nacional con la madurez de sus 30 años (en proyección al 2026). Sabe que el listón dejado por otros venezolanos en el club es alto, pero su polivalencia y su mentalidad inquebrantable lo perfilan como un líder dentro y fuera del campo. Fuera de las canchas, prefiere la tranquilidad del parque con su familia y ver otros deportes, pero una vez se calza los guayos, el "Búfalo" de la banda derecha solo piensa en darle alegrías a una hinchada que ya lo adoptó como uno de los suyos.