El proyecto para construir el nuevo estadio El Campín tendría un cambio importante en su ejecución. Según reportó Valora Analitik, PowerChina habría sido seleccionada como contratista principal para levantar el escenario, en reemplazo de la firma inglesa que había sido anunciada anteriormente. La multinacional china trabajaría bajo el modelo EPC, que reúne ingeniería, aprovisionamiento y construcción, por lo que asumiría desde los diseños y la búsqueda de proveedores hasta los materiales y los riesgos asociados a importaciones y cadena de suministro. El cambio mueve una de las piezas centrales de una obra que todavía tiene varios trámites pendientes.

La llegada de PowerChina no significaría empezar desde cero. La compañía ya tiene experiencia en Colombia con parques solares, hospitales y universidades, además de participar en la construcción de la Estación 14 de la Línea 1 del Metro de Bogotá. Fuera del país también ha desarrollado proyectos hoteleros y residenciales y construyó un estadio con capacidad para 35.000 espectadores en Angola. Ese recorrido ayuda a explicar su aparición en un proyecto de esta escala, especialmente mientras se estudia ampliar la capacidad del nuevo Campín hasta 60.000 espectadores. Pero la experiencia del contratista no elimina las variables que todavía pueden modificar el proyecto.

El director del IDRD, Daniel García, ha señalado que, una vez aprobado el plan de movilidad, los trabajos podrían comenzar y todavía se contempla diciembre de 2027 como posible fecha de entrega. Ese proceso ante la Secretaría de Movilidad, sin embargo, continúa pendiente. Además, la capacidad definitiva dependerá del diseño arquitectónico y de los estudios de ingeniería de detalle, por lo que tanto el aforo como el cronograma pueden sufrir ajustes. Y cada modificación también tiene una consecuencia directa sobre la cuenta final del proyecto.

El presupuesto base del proyecto

El presupuesto global para transformar el Complejo Cultural y Deportivo El Campín está estimado en casi 3 billones de pesos colombianos, equivalentes a unos 968 millones de dólares tomando como referencia la TRM mencionada. De esa bolsa, aproximadamente un tercio estaría destinado al nuevo estadio: cerca de 800.000 millones de pesos, unos 258 millones de dólares, para elementos como el techo retráctil, la grama híbrida, las graderías y los palcos. El resto, alrededor de 1,6 billones de pesos, financiaría el complejo de usos mixtos, incluido el auditorio de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, un hotel de 200 habitaciones, una clínica de más de 10.000 metros cuadrados, parqueaderos y zonas gastronómicas. El estadio es solo una parte de una obra mucho más grande.

Tres factores que podrían disparar el costo final

Aunque la base presupuestal se mantiene cerca de los 3 billones de pesos, existen tres variables que podrían elevar el costo final. La primera es la eventual ampliación a 60.000 espectadores, que obligaría a ajustar estructuras y cimentaciones. La segunda está relacionada con el modelo EPC “llave en mano”, que traslada a PowerChina buena parte de los riesgos asociados a importaciones, logística y variaciones cambiarias, factores que pueden reflejarse en el precio final. Y la tercera es la actualización de costos por inflación, especialmente por el comportamiento de insumos como el acero y el aumento de los costos laborales.

Por ahora, el presupuesto base continúa alrededor de los 3 billones de pesos y todavía no existe una cifra definitiva de sobrecostos ni un contrato firmado públicamente con PowerChina. Antes de que las máquinas entren formalmente al terreno, falta resolver el plan de movilidad y avanzar en los estudios técnicos que definirán aspectos como el aforo definitivo. Si se confirma una capacidad de 60.000 espectadores y el modelo EPC avanza sin grandes problemas de suministro, el proyecto podría mantener una escala regional importante sin alejarse demasiado de la inversión prevista. El próximo paso será saber cuándo empieza realmente la obra y cuánto terminará costando.