En Atlético Nacional llegó a cobrar 180 millones de pesos, pero el sueldo que darían ahora a Armani por su edad
Franco Armani suena para regresar a Atlético Nacional, pero no para competir sino para retirarse
El contraste entre el pasado glorioso de Franco Armani en Atlético Nacional y su realidad actual en este 2026 marca el posible cierre de una de las carreras más exitosas para un portero en Sudamérica. Mientras que en sus últimas temporadas con el "Rey de Copas" el ídolo argentino llegó a percibir un salario de $180 millones de pesos colombianos mensuales, su situación contractual y física en River Plate ha generado un intenso debate sobre lo que sería su valor real en el mercado si decidiera un último baile en Medellín.
A sus 39 años, Armani atraviesa un presente complejo marcado por las lesiones, habiendo disputado apenas 45 minutos oficiales en lo que va del año debido a problemas en su tendón de Aquiles. Su contrato con el club "Millonario" vence en diciembre de 2026 y su valor de mercado ha caído estrepitosamente hasta los 250 mil euros (poco más de $1.000 millones de pesos colombianos). Esta devaluación, propia de la edad y la inactividad.
Expertos financieros estiman que, de concretarse un retorno a Nacional para 2027, el sueldo de Armani difícilmente superaría los $90 o $100 millones de pesos mensuales, una cifra que representa casi la mitad de lo que cobraba en su mejor momento profesional. Este ajuste responde a la política de sostenibilidad del club verdolaga, que en este 2026 ha priorizado contratos por rendimiento y bonificaciones por objetivos cumplidos, especialmente para jugadores que superan los 35 años y que llegan con un historial médico reciente de cuidado.
El círculo cercano del portero ha enfriado las esperanzas de la hinchada paisa al asegurar que la intención de Armani es cumplir su contrato en Argentina e incluso considerar el retiro al finalizar el año. Lo que antes era una inversión de $180 millones justificada con atajadas imposibles, hoy se ve como un deseo romántico que choca con la realidad económica de un fútbol colombiano que ya no paga salarios de jeque a porteros veteranos.