En Millonarios no se mueve la linea de 5 ¿Un estilo para ganar partidos, no campeonatos?
Desde que llegó Bustos, a Millonarios, el equipo no ha perdido, con dos empates y una caída, pero ¿Con esto alcanza para el título?
La metamorfosis de Millonarios en este inicio de 2026 ha sido tan drástica como necesaria. Tras un arranque para el olvido bajo el mando de Hernán Torres, donde el equipo fue la peor defensa del campeonato con 6 goles encajados en apenas tres fechas, la llegada de Fabián Bustos ha transformado al "Embajador" en un búnker. Ante Inter de Bogotá, Bustos cumplirá su cuarto partido al frente del equipo con una consigna clara: el cero en el arco no se negocia. Con una línea de tres centrales fijos, Mosquera, Arias y Llinás, y un sistema de cinco defensores, el equipo ha recuperado la estabilidad, lo que nos obliga a plantearnos si esta rigidez táctica será suficiente para pelear un título o si Millonarios está sacrificando su esencia ofensiva para sobrevivir.
En este sentido, el cambio de mando parece haber enderezado un camino que se veía perdido. La salida de Torres era una "muerte anunciada", y Bustos ha respondido con una pragmática arquitectura defensiva que ha beneficiado incluso a los más señalados. Diego Novoa, quien venía siendo blanco de duras críticas, se ha convertido en un arquero sólido, protegido por un bloque que concede muy pocas llegadas. Sin embargo, lo que se solucionó en la retaguardia parece haber abierto una brecha en la zona de gestación, planteando el desafío de cómo conectar un equipo que hoy luce partido a la mitad y carente de ideas cuando cruza la línea media.
Un ataque en construcción: ¿Se puede ganar sin extremos?
Por otro lado, la fisonomía ofensiva de este Millonarios resulta, cuanto menos, extraña para el paladar del hincha. Es inusual ver a un grande de Colombia jugar sin extremos naturales y con laterales que apenas proyectan al ataque debido a sus obligaciones en la línea de cinco. El juego interno es insuficiente y la movilidad brilla por su ausencia. Aunque nombres como Leo Castro, Mackalister Silva y Hurtado intentan sostener el peso del área, el equipo se siente aislado. La desconexión entre la defensa y el ataque es evidente, y la solidez que se celebra atrás se convierte en frustración adelante, generando una duda razonable: ¿podrá Bustos encontrar la llave del gol antes de que la presión por el título asfixie su proceso defensivo?
Sin Contreras no hay fiesta: La ausencia que lo cambia todo
Asimismo, la situación se torna crítica ante la ausencia de su mejor hombre. Contreras no solo venía siendo el goleador del equipo, sino el único capaz de romper el molde con desequilibrio y una inteligencia superior para interpretar los espacios. Sin él, Millonarios pierde a su jugador más diferencial y el sistema de Bustos queda expuesto a una dependencia peligrosa de la efectividad aislada de sus delanteros. La "fiesta" en El Campín parece estar suspendida hasta que aparezca un nuevo socio para Mackalister, dejando en el aire una pregunta vital: ¿quién asumirá el rol de creativo ahora que el equipo es un bloque impenetrable pero silencioso en ataque?
Millonarios está obligado al título por peso histórico, pero la fórmula de Bustos parece estar escrita a medias. Ha construido un escudo envidiable con Mosquera, Arias y Llinás, pero se ha olvidado de la espada. El duelo ante Inter de Bogotá será la prueba de fuego para ver si el "Búfalo" puede embestir sin la brújula de Contreras. La gran pregunta para la familia albiazul es: ¿Prefieres un Millonarios que gane 1-0 sufriendo en ataque pero siendo imbatible atrás, o crees que este sistema de tres centrales terminará condenando al equipo por su falta de ambición ofensiva?