Fabián Bustos y su revolución en Millonarios: Estilo defensivo y doble 9 ¿Solución para los problemas de Millonarios?

Con el propósito de borrar lo que hizo Hernán Torres en este comienzo de campeonato, el argentino Bustos, buscará renovar a Millos

La nueva idea de Bustos para Salvar a Millonarios
La nueva idea de Bustos para Salvar a Millonarios
Foto de Andréz  González
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La urgencia defensiva en Millonarios ha pasado de ser una preocupación estadística a una crisis de identidad en el arranque del 2025. Tras disputar cuatro encuentros clave, el conjunto "Embajador" se ha posicionado como uno de los cinco equipos con la valla más vulnerada del torneo, acumulando un preocupante saldo de 6 goles en contra. Esta fragilidad solo encontró un breve respiro en el duelo ante el DIM, un partido cargado de matices donde el cero en el arco fue más una excepción que una regla consolidada. Ante este escenario, el nuevo director técnico, Fabián Bustos, ha decidido patear el tablero con una decisión que ha generado tanto asombro como escepticismo en la hinchada azul.

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La linea de 5, entre soluciones y problemas

La respuesta de Bustos para frenar la sangría de goles no es otra que la implementación de una línea de 5 defensores, un sistema que busca priorizar el orden y la densidad en el área propia. Lo más curioso de este movimiento no es solo el cambio de dibujo, sino que este planteamiento fue precisamente el primero que Hernán Torres descartó por considerarlo poco funcional para las transiciones del equipo. Sin embargo, para Bustos, la prioridad es detener el incendio defensivo antes de intentar proponer juego asociativo, aunque esta elección arrastra consigo una problemática que podría estallar en cualquier momento del partido.

El principal inconveniente de este esquema radica en la gestión de la nómina y el desgaste físico de los protagonistas. Aunque Millonarios hizo un esfuerzo moderado por fortalecer la plantilla para esta temporada, la planificación parece haberse quedado corta en cuanto a perfiles específicos para una defensa de tres centrales. Al alinear simultáneamente a Sergio Mosquera, Andrés Llinás y Jorge Arias, el cuerpo técnico está quemando todas sus naves de experiencia desde el pitazo inicial, lo que genera una pregunta incómoda sobre la profundidad del plantel que nadie parece querer responder todavía.

Millonarios ¿Está preparado para jugar con este planteamiento?

Al observar el banquillo de suplentes, la realidad es cruda: Millonarios se queda sin revulsivos naturales para la zona central de la defensa. Si alguno de los tres titulares sufre una molestia física o una expulsión, Bustos no tendrá hombres de reemplazo con el mismo rodaje para mantener la estructura, obligando a improvisar volantes de marca en posiciones desconocidas. Este vacío de poder en la suplencia descompensa una formación que, sobre el papel, debería dar seguridad, pero que en la práctica deja al equipo caminando sobre la cuerda floja, especialmente cuando analizamos qué se gana y qué se pierde realmente con este experimento.

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Lo que pierde y lo que gana Millos con esta formación

En teoría, lo que Bustos busca es una solidez que el equipo extravió en las últimas dos temporadas, donde el "estilo" se impuso sobre la eficacia. Para intentar que este plan funcione, el DT ha introducido cambios nominales estratégicos: el ingreso de Sarabia por Martín y la apuesta de Sebastián Valencia por Banguero en las bandas. Estos movimientos buscan laterales con mayor recorrido y capacidad de cierre, intentando compensar el bajo nivel individual que han mostrado Mosquera y Arias en las jornadas previas. El objetivo es claro: el cero en el arco es la piedra angular, pero esta obsesión defensiva trae consigo una noticia que podría oscurecer el panorama ofensivo.

La mala noticia es que la memoria táctica de Millonarios ya tiene cicatrices con este sistema; el reciente partido ante River Plate reveló que jugar con cinco atrás suele derivar en una alarmante escasez de ideas ofensivas y una coordinación deficiente entre líneas. El equipo se vio largo, fracturado y sin una ruta clara para abastecer a los delanteros, lo que convierte a la defensa en una isla aislada del resto del juego. No obstante, Bustos cree haber encontrado la llave para que este cerrojo defensivo no asfixie el ataque, apoyándose en una dupla que promete sacrificio y gol.

La solución a la falta de gol de Millonarios

Para resolver la falta de peso en el área, el esquema mutará hacia un doble 9 compuesto por Contreras y Castro. En esta dinámica, uno de los atacantes deberá retroceder unos metros para actuar como un "10" momentáneo, sirviendo de socio para Quintero en la construcción de juego y dándole oxígeno a un mediocampo que suele verse superado en número. A pesar de este ajuste, el funcionamiento colectivo sigue sin convencer a los analistas, pues Millonarios sigue proyectando una imagen de fragilidad que va más allá de quién sea el estratega de turno en la línea de cal.

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La misión final de Fabián Bustos no es solo ganar partidos, sino devolverle a Millonarios una identidad y un estilo de juego que permitan darle rodaje a un mismo once inicial, algo que no ocurre desde hace meses por la constante rotación y las lesiones. El próximo enfrentamiento ante Deportivo Cali no será simplemente un duelo por tres puntos; será la prueba de fuego para una línea de 5 que nace bajo la sombra de la duda y la necesidad de apagar incendios inmediatos. Solo el rodaje en Palmaseca dirá si este Millonarios en búsqueda de identidad encontró el camino o si, por el contrario, se hundió en su propia zona de seguridad.

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