Desde 2012, Win Sports tiene los derechos de transmisión del fútbol profesional colombiano, pero esa hegemonía llegará a un punto decisivo el 31 de diciembre de 2026, cuando termine el contrato vigente. La Dimayor ya recibió ofertas de diferentes interesados para el siguiente ciclo y el escenario cambió con la aparición de James Rodríguez en Atlético Nacional, porque el regreso de una de las mayores figuras del fútbol colombiano puede elevar el atractivo comercial de la Liga justo cuando se disputa quién se queda con sus derechos audiovisuales.

Win Sports lleva más de una década con el fútbol colombiano

Win Sports nació oficialmente en 2012 y desde ese momento se convirtió en la principal señal del fútbol profesional colombiano. Los derechos de televisión que antes estaban repartidos entre diferentes operadores pasaron a concentrarse en el canal que tiene entre sus socios a Torneos y RCN, además de la participación de Dimayor.

En 2020 apareció además Win Sports+, el canal premium que concentró buena parte de los partidos en vivo de Liga, Torneo, Copa Colombia y otros torneos. Ese movimiento cambió todavía más la forma en que los aficionados consumen el campeonato colombiano.

Ahora el escenario es diferente. El contrato actual termina en diciembre de 2026 y la Dimayor ya abrió el proceso para definir el futuro del negocio.

ESPN, Caracol y otros gigantes quieren quitarle el negocio

Win Sports no está solo en esta pelea.

Entre los interesados que han aparecido están ESPN/Disney, Caracol Televisión y la propia Dimayor con un proyecto de canal propio. También se ha mencionado una propuesta para llevar nuevamente partidos del fútbol colombiano a la televisión abierta.

Pero el panorama se volvió todavía más grande en 2026. La Dimayor confirmó que recibió múltiples ofertas de terceros interesados en adquirir los derechos audiovisuales, por lo que ya no se trata simplemente de una renovación automática de Win Sports.

Y Win tiene una carta importante: según los reportes sobre el proceso, el actual operador cuenta con la posibilidad de igualar una propuesta y buscar así mantenerse en el negocio.

Los clubes también quieren cambiar las condiciones

La disputa no es únicamente entre canales.

Los clubes vienen presionando para conseguir más dinero por los derechos audiovisuales y modificar la forma en que se distribuyen esos recursos. En julio de 2026, ocho clubes lograron que la Dimayor aceptara revisar el sistema de reparto para el próximo periodo.

Ese punto es fundamental porque los derechos de televisión representan una fuente importante de ingresos para los equipos. La propia Dimayor ha reconocido que aumentar el valor total del negocio es el primer paso antes de discutir cambios en la distribución.

Por eso, para los clubes no se trata solamente de quién narra los partidos: se trata de cuánto dinero entrará al fútbol colombiano durante los próximos años.

Y ahí aparece James Rodríguez

En medio de esa disputa aparece un jugador capaz de modificar el interés alrededor del campeonato.

James acaba de regresar al fútbol colombiano para jugar con Atlético Nacional. Eso significa que uno de los clubes con mayor seguimiento del país tendrá en su plantilla a una figura que genera atención nacional e internacional.

Para cualquier empresa que quiera comprar los derechos, tener a James dentro del producto puede ser un argumento comercial.

No porque James tenga capacidad para decidir quién transmite la Liga, sino porque un Atlético Nacional con James puede generar más audiencia, conversación, patrocinio y consumo de contenido.

Y cada partido del colombiano puede convertirse en uno de los eventos más atractivos de la jornada.

Nacional puede convertirse en la carta comercial más fuerte

El efecto tampoco se limita a James.

Nacional tiene una de las aficiones más grandes del país y ahora suma a uno de los futbolistas colombianos más reconocidos de la última década. La combinación puede convertir sus partidos en un producto especialmente atractivo dentro de la negociación.

Esto ocurre precisamente cuando Disney/ESPN, Caracol, proyectos propios y otros interesados buscan entrar o quedarse con una parte del negocio audiovisual del FPC.

Por eso el verdadero peligro para Win Sports no es que James pueda quitarle directamente los derechos.

El problema es que James llega justo cuando esos derechos están siendo disputados y puede ayudar a que el producto que todos quieren comprar tenga todavía más valor.

La batalla de 2027 puede cambiar el fútbol colombiano

La decisión final será de la Dimayor y de los clubes, no de James.

Pero el momento es significativo: Win Sports lleva los derechos desde 2012, su contrato termina en diciembre de 2026 y ya existen múltiples propuestas sobre la mesa para reemplazarlo o competir con él.

Ahora el fútbol colombiano tiene una nueva carta: James Rodríguez jugando nuevamente en el campeonato local.

Si su presencia aumenta las audiencias y el interés comercial, podría terminar ayudando a los clubes a defender una idea que ya está sobre la mesa: que los derechos del fútbol colombiano valen más y que, para 2027, Win Sports tendrá que pagar más y competir con mucha más fuerza para conservarlos.