Junior quedó con una ruta complicada para intentar corregir su campaña en la Liga BetPlay II-2026. Después de empatar 3-3 contra Jaguares y perder 1-0 ante Alianza FC, el equipo tenía por delante una seguidilla que incluía a Fortaleza, Independiente Medellín, Atlético Nacional y Atlético Bucaramanga. La programación confirmada ubicaba esos cuatro encuentros entre el 20 de septiembre y el 4 de octubre, con tres de ellos en condición de visitante
Medellín y Nacional, dos pruebas en pocos días
El primer partido de esa serie era contra Fortaleza, el 20 de septiembre en el estadio Metropolitano de Techo. Después llegaba Independiente Medellín, el 26 de septiembre en el Romelio Martínez. Apenas cuatro días más tarde, el 30 de septiembre, Junior debía viajar a Medellín para enfrentar a Atlético Nacional en el Atanasio Girardot. El 4 de octubre volvía a jugar fuera de casa contra Bucaramanga.
La cercanía entre esos partidos aumentaba la dificultad. Junior podía tener solamente tres días entre algunos de esos compromisos, por lo que una mala jornada no dejaba demasiado tiempo para recuperar terreno. Además, Nacional llegaba a ese enfrentamiento después de vencer 3-2 a Internacional de Bogotá y 2-0 a Águilas Doradas.
Junior ya había dejado demasiados puntos
El problema no estaba solamente en los rivales que aparecían por delante. Junior llegaba a esta etapa después de una cadena de resultados que había frenado su clasificación. Perdió 2-1 contra Tolima, cayó 1-0 ante Millonarios, empató 1-1 con Once Caldas, perdió 4-2 frente a América, igualó 1-1 con Santa Fe y terminó 3-3 contra Jaguares antes de la derrota ante Alianza.
El empate 3-3 contra Jaguares fue especialmente llamativo porque Junior dejó escapar una ventaja en un partido que terminó con seis goles. En la siguiente jornada, Alianza FC lo derrotó 1-0, resultado que profundizó la necesidad de empezar a sumar victorias.
Bucaramanga llegaba con Quintero encendido
El duelo contra Atlético Bucaramanga también tenía un antecedente reciente que aumentaba su dificultad. El equipo santandereano acababa de empatar 2-2 contra Independiente Medellín el 17 de septiembre, en un partido en el que Juan Fernando Quintero marcó su primer gol desde su regreso al fútbol colombiano.
Junior, por tanto, no solamente tenía que enfrentar a Bucaramanga como visitante, sino hacerlo contra un equipo que venía de conseguir un empate frente a Medellín y que contaba con Quintero como uno de sus principales nombres.
Cada tropiezo reducía todavía más el margen
La cuenta era sencilla, pero difícil de ejecutar: nueve victorias en 12 partidos significaban ganar el 75 % del calendario restante. Junior no tenía espacio para una nueva cadena de resultados negativos.
Después de un comienzo sin triunfos en siete presentaciones, la remontada exigía prácticamente todo lo contrario: ganar tres de cada cuatro partidos. Ese era el ritmo que necesitaba el equipo para intentar recuperar el terreno perdido y mantener viva la pelea por entrar a los ocho.







