La mentira de la defensa de Millonarios ¡Un desastre en cada partido!

La defensa de Millonarios ha sido un espejismo, de la solidez ante Nacional, en aquel doble encuentro, en donde mostró muchas virtudes

la desastrosa defensa de Millonarios, se caen a pedazos
la desastrosa defensa de Millonarios, se caen a pedazos
Foto de Andréz González
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Lo que inició como una propuesta de identidad clara bajo el mando del profesor Bustos, hoy se estrella contra una realidad estadística preocupante: la defensa de Millonarios ha dejado de ser una garantía para convertirse en el punto más débil del equipo. En las últimas jornadas, la irregularidad ha sido la norma y Diego Novoa no ha logrado sacar su arco en cero, dejando una sensación de inseguridad permanente en la hinchada. En este sentido, el experimento de los tres centrales conformado por Llinás, Elizalde y Arias luce hoy sumamente inestable, perdiendo la espalda de manera sistemática ante cualquier rival que se atreva a contraatacar. Lo que nos obliga a plantearnos: ante un Millonarios que se siente vulnerable cada vez que cruza la mitad de la cancha, ¿nos merecemos un equipo que priorice la estética de la identidad de Bustos sobre la solidez necesaria para ser campeón, o es este el rostro real de una nómina que no tiene con qué sostener el peso de la camiseta?

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Por otro lado, el espejismo de solidez mostrado ante Atlético Nacional resultó ser solo una gota de agua en el desierto. A pesar de plantar una estructura de cinco defensores (tres centrales y dos laterales), la funcionalidad del sistema es nula cuando el equipo tiene la necesidad de atacar. Es ahí, en la transición defensiva, donde Millonarios se muestra pasivo, poco inteligente y alarmantemente inseguro. Asimismo, la figura de Novoa bajo los tres palos, aunque no tiene responsabilidad directa en todos los goles, no proyecta la "prenda de garantía" que un equipo con aspiraciones de título requiere. Planteando el desafío de si Bustos será capaz de ajustar las tuercas antes de que los errores pesen más que los puntos, o si la rigidez táctica terminará por hundir las aspiraciones azules en el momento más importante de la temporada.

Sin competencia no hay paraíso: El vacío en el banco

Asimismo, el problema de fondo parece ser estructural y no solo de nombres. Millonarios tiene una identidad definida, pero la realidad es que no tiene la nómina para aplicarla con éxito. Al no existir una competencia interna real por falta de recambios, los centrales están obligados a jugar sin importar su bajo rendimiento. La imposibilidad de cambiar la línea de tres es diciente: el equipo se ve incluso peor cuando intenta jugar con dos centrales, lo que evidencia que Millonarios es hoy un equipo en construcción obligado a ser campeón, una paradoja que le quita el rótulo de "favorito". Generando una duda razonable: ¿es justo exigirle el título a un técnico que tiene que elegir entre lo malo y lo peor en el banco de suplentes, o consideras que Bustos debe ser lo suficientemente audaz para cambiar el esquema aunque eso signifique traicionar su idea original?

Diagnóstico de la Muralla Azul

Finalmente, el panorama para Millonarios es de alerta roja. La pasividad defensiva en los juegos donde está obligado a proponer es un pecado capital en la Liga BetPlay de 2026. Dejando en el aire una pregunta vital para los analistas: ¿tenemos el equipo que nos merecemos porque nos conformamos con una "identidad de juego" que no se traduce en vallas invictas, o piensas que la dirigencia le falló a Bustos al no traer centrales con la jerarquía necesaria para suplir a Llinás y Arias cuando bajan su nivel?

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“La sensación de inseguridad es permanente; Millonarios es pasivo y poco inteligente en la zona defensiva cuando sale a buscar los partidos.” — Análisis de Zona Mixta, abril 2026.

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