Millonarios vs. Deportivo Pasto: Hernán Torres y el doble "9" como "solución" de sus problemas
Con la vuelta tras su sanción, Leo Castro vuelve al 11 títular, acompañando a Contreras, mientras Falcao se queda en el banco
La configuración de la nómina de Millonarios para este 2026 es, cuanto menos, exótica. El equipo bogotano saltó al mercado acumulando "nueves" de área como si fueran piezas de colección, pero descuidó los costados y la zaga central. Ante el Deportivo Pasto, la pregunta que carcomía a la hinchada era lógica: con el regreso de Leonardo Castro y Radamel Falcao García tras sus sanciones, ¿quién se quedaría con el puesto? La respuesta de Hernán Torres fue un golpe sobre la mesa: el Doble 9. Sin embargo, la gran sorpresa no fue el sistema, sino el tercer hombre en discordia, Rodrigo Contreras, quien parece haberle ganado la pulseada al nombre más rotulante del país. Pero este movimiento táctico no es solo una apuesta por el gol; es un mensaje silencioso sobre el estado físico de una leyenda que hoy ve los partidos desde la barrera.
El "Tigre" espera: ¿Por qué Falcao es suplente en este Millonarios?
A raíz de su inactividad de seis meses, queda claro que el apellido de Radamel Falcao García hoy pesa más en el camerino que en el área chica. Tras un 2025-2 donde el goleador histórico no tuvo equipo, su ritmo de competencia está lejos del ideal para los 90 minutos de la Liga BetPlay. Torres ha sido pragmático: Falcao es liderazgo, es el envión anímico para la grada y el mentor de los jóvenes, pero hoy, futbolísticamente, Rodrigo Contreras y Leonardo Castro pican en punta por su capacidad de asfixiar defensas y complementarse con la pelota. Así, poner a dos tanques arriba genera un vacío de poder en la mitad del campo que Millonarios aún no sabe cómo llenar sin romperse en el intento.
El dilema del Doble 9: Un ataque de peso para una defensa de papel
En sintonía con el desequilibrio de la nómina, jugar con dos delanteros centro exige una generación de juego que hoy brilla por su ausencia. Millonarios carece de un volante creativo fijo; depende de la contención de Ureña y García, mientras que por las bandas, Ángulo y Quintero intentan cumplir funciones de extremos pero sin mucho compromiso defensico, el gran lío de Millos. Este "Doble 9" corre el riesgo de quedar aislado si los laterales no proyectan o si el mediocampo se limita a destruir. No obstante, el regreso de Andrés Llinás tras cinco meses de para no parece ser el bálsamo definitivo para una defensa que se vio "retratada" ante Junior y Bucaramanga.
La paradoja de Hernán Torres: ¿A qué juega este equipo?
Bajo esta misma línea de análisis, el Millonarios de Torres sufre de una crisis de identidad táctica. Cuando el técnico plantea un esquema ofensivo, la defensa queda expuesta y el daño que hace arriba apenas alcanza para maquillar los errores del fondo. Si decide replegarse para proteger a sus centrales (un Arias inseguro y laterales que pierden la espalda constantemente), el equipo cede el protagonismo y se vuelve inofensivo. Ante Pasto se resolvió quiénes juegan, pero aún no se resuelve a qué juegan.Millonarios sufre el síndrome de la cobija corta, si ataca con todo su arsenal de nueves, queda desnudo en una defensa que individualmente hoy es un desastre.
Finalmente, el tiempo será el único juez de la decisión de Torres. El "Doble 9" es una solución de emergencia para un equipo mal diseñado desde la oficina, donde sobran goleadores pero faltan obreros que cuiden el cero.