Alberto Gamero volvió a demostrar su capacidad para leer los partidos en el superclásico entre Millonarios y Atlético Nacional. El técnico bogotano planteó una marca zonal en la que Danovis Banguero y Stiven Barreiro se encargaron de cerrar los caminos hacia James Rodríguez, apoyados por un tercer hombre en la mitad de la cancha. La idea funcionó y el colombiano tuvo pocas oportunidades para recibir con comodidad durante su debut ante la hinchada verdolaga en el Atanasio Girardot. La última muestra apareció en el tiro libre del cierre, Barreiro terminó despejando un balón que iba rumbo al ángulo, y en rueda de prensa el defensor aclaró de quién fue la idea.

El plan comenzó a tomar forma desde el momento en que James ingresó al minuto 60, en lugar de Juan Manuel Zapata, con el partido 1-1 y Nacional buscando una jugada que pudiera romper el equilibrio. Millonarios sabía que el colombiano suele retroceder para recibir entre líneas, asociarse y encontrar espacios desde donde pueda lanzar el ataque. En lugar de perseguirlo con una marca individual, el equipo de Gamero cerró las zonas por las que James suele aparecer. El resultado fue un partido incómodo para el '10', que apenas consiguió probar un remate desviado desde fuera del área al minuto 73. Y el cerrojo todavía tenía una última prueba.

Nacional necesitaba que James encontrara una acción individual para cambiar el partido, especialmente porque el balón parado se convirtió en una de sus principales alternativas durante los minutos finales. Pero también ahí Millonarios estuvo atento. En el tiempo añadido, Gamero le gritó a Barreiro que se ubicara en el segundo palo antes de un tiro libre de James. El defensor entendió la instrucción y terminó apareciendo justo donde debía cuando, al 90+4, despejó de cabeza sobre la línea el balón que podía convertirse en la última oportunidad verdolaga. La lectura del entrenador volvió a aparecer en el momento exacto.

James quedó sin oxígeno en la mitad de la cancha

La estrategia de Gamero no consistió en asignarle a James un marcador permanente, sino en cerrarle los espacios de manera coordinada. Banguero y Barreiro se repartían las zonas de acuerdo con el lugar por donde circulaba el balón, mientras un tercer jugador completaba la cobertura en el centro. De esa manera, cada vez que James intentaba retroceder para entrar en contacto con el juego, encontraba una zona ocupada. El sistema obligó al colombiano a recibir lejos del área y con pocas opciones para girar o acelerar la jugada. Y esa falta de libertad terminó condicionando su debut.

La expulsión de Sarmiento terminó de liquidar el plan

La situación se complicó todavía más para Nacional con la expulsión de Andrés Sarmiento, que dejó al equipo con diez jugadores y obligó a Lucas González a sacrificar presencia ofensiva para mantener el equilibrio. James terminó quedando demasiado aislado en los últimos metros, lejos de la zona donde puede ser más influyente y sin suficientes compañeros para combinar. Millonarios, además, pudo replegarse con un hombre más y proteger la ventaja. Así, la última posibilidad terminó siendo aquel tiro libre en el que Barreiro volvió a aparecer. Y la jugada resumió perfectamente lo que había ocurrido durante toda la segunda parte.