Luis Amaranto Perea encontró en el doble apoyo de sus volantes la fórmula para incomodar a Juan Guillermo Cuadrado en su debut con Millonarios. Según Sofascore, el “Panita” disputó 57 minutos, tocó 45 veces el balón, lo perdió en 12 ocasiones, recibió cuatro faltas y apenas registró una conducción progresiva. El Deportivo Independiente Medellín lo frenó con ayudas constantes y consiguió limitar buena parte de su influencia, aunque el 2-2 final dejó sensaciones mixtas para ambos equipos.

El partido aplazado de la fecha 4 se disputó en el Atanasio Girardot, con Cuadrado como titular y capitán justo en el estadio donde debutó como profesional en 2008. Didier Moreno lo recibió con una entrada fuerte apenas a los dos minutos, dejando claro desde temprano el tono que tendría la noche. Millonarios abrió el marcador al 24’, Hayen Palacios empató de cabeza al 38’ tras un tiro de esquina y Leonardo Castro, exjugador del Poderoso, puso el 1-2 en el cierre del primer tiempo. Nivaldo Herazo igualó al 53’ y Cuadrado abandonó el campo al 58’ por Andrey Estupiñán, después de sufrir un corte en la ceja. Sin embargo, más allá del marcador, lo que realmente condicionó su presentación fue la forma en que el DIM decidió marcarlo.

Perea planteó una marca por zonas con ayudas constantes. Los volantes interiores, Baldomero Perlaza y Didier Moreno, colaboraban con los laterales, Esneyder Mena y Palacios, cada vez que Cuadrado recibía el balón. La idea era que el lateral aguantara sin exponerse al uno contra uno mientras el volante más cercano llegaba para formar el dos contra uno. Cuando Cuadrado arrancaba por la derecha, Mena esperaba y Moreno cerraba el espacio; cuando cambiaba de banda, Palacios y el volante más cercano repetían el mecanismo. Y los números terminaron mostrando cuánto le costó encontrar espacios.

Los números de Cuadrado en 57 minutos

Según Sofascore, Cuadrado completó 22 de 24 pases (92%), aunque la mitad fueron en campo propio, con 12 de 12, mientras que en terreno rival acertó 10 de 12. Fue un juego seguro, pero también de poco riesgo. Realizó 25 conducciones que sumaron 232 metros, unos 9,3 por acarreo, aunque solamente una fue progresiva. Tampoco ganó ninguno de sus dos regates, perdió el balón 12 veces y recibió cuatro faltas, una cada 14 minutos. Además, dejó un pase clave, intentó un centro que no encontró destinatario y sacó un remate potente al 32’ que pasó cerca del arco de Eder Chaux. Pero esa estrategia también tuvo consecuencias en otras zonas.

Palacios y Herazo: las ayudas terminaron en gol

La fórmula de Perea también terminó teniendo recompensa en el marcador. Palacios, uno de los laterales involucrados en el sistema de ayudas, marcó el 1-1 de cabeza a balón parado, mientras que Nivaldo Herazo, quien ingresó en el entretiempo por Carlos Lucumí, puso el 2-2 al 53’ después de una asistencia de Agustín Martegani. Del otro lado, Castro volvió a castigar a su exequipo cuando encontró espacios y puso nuevamente a Millonarios arriba antes del descanso. Cuadrado salió apenas cinco minutos después del empate definitivo, dejando una primera muestra de lo que los rivales podrían intentar hacerle.

Hoy Cuadrado deja su debut con 57 minutos, movilidad y un esfuerzo físico importante, pero sin gol ni asistencia. Todavía no apareció de manera constante ese jugador capaz de desequilibrar, encarar y romper líneas que Millonarios espera aprovechar. Si Gamero consigue liberarlo con movimientos hacia dentro, mayor apoyo de su lateral o combinaciones al tercer hombre, su influencia podría crecer en los próximos partidos.