Millonarios FC ya recibió una garantía verbal de Sencia: según su presidente, Enrique Camacho, el estadio estará en “condiciones perfectas” para el sábado 17 de octubre, cuando el equipo reciba a Jaguares de Córdoba. Pero esa promesa llega después de otra incumplida: el 8 de octubre, un directivo de Sencia aseguró que la grama estaría lista, y cinco días después la Dimayor canceló el partido ante Once Caldas. La pregunta central es qué le exigirá el club a la concesionaria para volver a creerle.
El campo sigue sin recuperarse. La Dimayor realizó una nueva inspección el miércoles 14 de octubre y confirmó que el terreno aún no estaba apto para desarrollar con normalidad un partido, por lo que también aplazó el Independiente Santa Fe–Jaguares de Córdoba. Sencia dijo que “entiende, acepta y acata” las decisiones de las autoridades, y anunció mesas de trabajo con el Distrito y los clubes. El nuevo calendario fija los duelos para el sábado 17 contra Jaguares de Córdoba y el martes 20 contra Once Caldas. Pero el problema de fondo no es solo el estado del césped, sino la evidente pérdida de confianza.
El historial reciente pesa en contra. Carlos Mario Zuluaga acusó que “Sencia incumple” y denunció que los conciertos están teniendo prioridad sobre el fútbol profesional. El IDRD abrió además una investigación formal para determinar las responsabilidades de la concesionaria. Enrique Camacho, por su parte, admitió que la gramilla estaba cubierta, pero le aseguraban que se podía jugar. Eso deja una duda práctica: si la palabra de Sencia no bastó la primera vez, ¿qué más necesita exigir el club? Y la respuesta radica en cómo se tomó la decisión del martes.
Cómo se supo el estado de la cancha
La Dimayor canceló el partido a falta de 17 minutos para el pitazo inicial. Según Zuluaga, el árbitro principal solo pudo inspeccionar la grama cuando se retiró la lona protectora, momento en el cual se capturaron los videos y se tomó la decisión. Es decir, el estado real del campo se conoció minutos antes del inicio, cuando miles de hinchas ya estaban instalados en el Estadio Nemesio Camacho El Campín. La lección fundamental es que cualquier garantía futura debería incluir una inspección con el campo completamente descubierto antes del día del partido. La consecuencia es que, sin esa verificación previa, otra promesa institucional podría fallar de la misma manera.
La oportunidad de exigir más
Las mesas de trabajo que anunció Sencia constituyen el escenario natural para plantear exigencias firmes. El presidente de Independiente Santa Fe, Eduardo Méndez, ya había advertido a la concesionaria que era sumamente difícil que el césped pegara a tiempo. Con el IDRD investigando el contrato y la Dimayor revisando el campo constantemente, Millonarios FC tendría un respaldo institucional sólido para exigir plazos escritos y verificables. Si no los consigue, una tercera reprogramación en El Campín se convertiría en una posibilidad real y peligrosa para el torneo.
Hoy Millonarios FC cuenta con una promesa verbal de Sencia y un calendario ajustado que tiene al próximo sábado como su primera prueba de fuego. Lo que todavía no ocurre es una garantía por escrito ni una inspección independiente que certifique formalmente que la cancha está lista. La condición indispensable para recuperar la confianza es que la Dimayor apruebe el terreno de juego con suficiente antelación al partido. Si eso no sucede, Millonarios FC e Independiente Santa Fe volverán a ver sus programaciones en el aire.







