El argentino dejó el cargo después de 32 partidos, con 16 triunfos, nueve empates y siete derrotas. La dirigencia decidió terminar su proceso antes del clásico y Omar Rodríguez junto a Gean Carlos Espinoza asumieron de manera interina. Millonarios comenzó ganando, pero Santa Fe reaccionó, remontó el partido y terminó quedándose con los tres puntos. El resultado vuelve a poner sobre la mesa una discusión que ya estaba entre los hinchas: si Bustos era el problema, el equipo necesitaba mostrar algo diferente después de su salida.

El clásico dejó más dudas que respuestas
El partido tampoco sirve para medir de manera justa el trabajo de Rodríguez y Espinoza. Los dos llegaron al clásico prácticamente sin tiempo para preparar al equipo, por lo que no hubo margen para cambiar demasiado de lo que venía haciendo Millonarios.
Aun así, el resultado deja algunos puntos para revisar. El equipo se puso en ventaja, pero no logró mantenerla cuando Santa Fe empezó a presionar. El rival aprovechó sus oportunidades y Millonarios volvió a terminar un partido con más preguntas que respuestas.
Eso ya había ocurrido durante el ciclo de Bustos. El técnico recibió críticas por el funcionamiento del equipo, algunas decisiones en la formación y la manera en la que Millonarios afrontaba determinados partidos.
Ahora esas mismas situaciones tendrán que ser revisadas por el nuevo entrenador.
No todo se puede explicar por Bustos
La salida del argentino puede cambiar algunas cosas dentro del vestuario, pero Millonarios tiene problemas que no desaparecen simplemente con cambiar al técnico.
La plantilla también queda bajo la lupa. Hay jugadores que deberán demostrar que pueden ser importantes para el próximo proceso y otros que podrían recuperar protagonismo con un entrenador que tenga una idea diferente.
Un ejemplo es Leonai Souza, futbolista que conocía Bustos desde su etapa en Barcelona de Ecuador y que llegó a Millonarios durante este mercado. Su incorporación fue una apuesta relacionada con el tipo de mediocampo que buscaba el anterior entrenador, pero ahora tendrá que convencer al nuevo cuerpo técnico desde cero.
También está el caso de Mateo García, quien ya conoce el club y ha tenido continuidad durante la temporada. El cambio de entrenador abre nuevamente la competencia por esos puestos y obliga al próximo técnico a decidir quiénes están realmente en mejores condiciones para jugar.
Por eso, cargar toda la responsabilidad sobre Bustos sería quedarse con una sola parte del problema.
El próximo técnico tendrá que responder
La llegada de un nuevo entrenador será la verdadera prueba para Millonarios. Si el equipo mejora, juega mejor y empieza a conseguir resultados, la dirigencia tendrá argumentos para sostener que el cambio de técnico era necesario. Si ocurre lo contrario, las críticas tendrán que apuntar hacia otros sectores.
El clásico ante Santa Fe llegó demasiado pronto para sacar conclusiones sobre el nuevo proceso. El equipo apenas tuvo tiempo de cambiar algunas cosas y terminó enfrentando uno de los partidos más exigentes del campeonato.
Pero sí dejó una señal importante: Bustos ya no está y Millonarios sigue teniendo los mismos problemas que venía mostrando.
Ahora la responsabilidad pasa a la dirigencia y al próximo entrenador. Tendrán que definir qué jugadores siguen siendo importantes, qué decisiones del anterior proceso se mantienen y qué debe cambiar para que el equipo vuelva a competir por los objetivos con los que comenzó la temporada.
El 3-2 ante Santa Fe no demuestra que Bustos haya sido el único problema, pero tampoco borra las razones que llevaron a su salida. La respuesta definitiva llegará cuando Millonarios tenga varias fechas con su nuevo técnico y se pueda comparar realmente al equipo antes y después del cambio.








