Millonarios FC quedó eliminado de la Copa BetPlay ante Barranquilla FC, el colero del Torneo BetPlay. Y, Carlos Antonio Vélez calificó lo ocurrido como un “papelón”, cuestionó el penal que abrió el marcador y dejó claro que un error del árbitro no puede convertirse en la única explicación. Su crítica lleva el debate mucho más allá de las decisiones arbitrales, porque el rendimiento del plantel también queda bajo análisis por las oportunidades que no consiguió aprovechar para resolver la clasificación por sus propios medios. Y ahí comienza el problema de fondo.


El contexto muestra por qué el reclamo pesa y por qué se queda corto. El sábado 3 de octubre, en el Estadio Romelio Martínez, a los cuatro minutos el árbitro Alejandro Moncada sancionó una supuesta mano de Sebastián Viveros del Castillo y Mohamed Bolívar puso el 1-0 a los seis. Millonarios FC empató a los 22 con gol de David Mackalister Silva, tras un error del arquero Sebastián Guerra. Luego tuvo un palo de Daniel Ruiz a los 50 y un cabezazo de Leonardo Castro al travesaño en el cierre. Pero esas jugadas no se tradujeron en ventaja, y ahí aparece el obstáculo.

Era un único partido, sin VAR, de modo que el penal no podía corregirse. Aun así, el rival era el último del Torneo BetPlay y Millonarios FC afrontó el cotejo con varias ausencias. El propio Alberto Gamero fue autocrítico: dijo que su equipo hizo el ridículo y que Barranquilla FC clasificó porque hizo algo mejor. El técnico no se escudó en el árbitro, y los números de la tanda explican por qué. Pero la definición terminó de poner el foco sobre el rendimiento del equipo.

Mosquera y Quintero fallan desde los doce pasos

En los penales, Millonarios FC falló dos cobros: Sergio Mosquera y Carlos Darwin Quintero. Barranquilla FC erró uno solo, el de Guerra. Anotaron por los azules Sebastián Valencia, Leonardo Castro, Andrey Estupiñán y Francisco Chaverra. La comparación incomoda: el arquero rival cometió el error que permitió el empate y, aun así, su equipo respondió mejor en el momento decisivo. La consecuencia fue la caída en octavos de final ante un equipo que ya había eliminado a Junior de Barranquilla por la misma vía. Y esa tanda dejó otra señal que Millonarios tendrá que revisar.

Vélez apunta arriba, no a la cancha

Carlos Antonio Vélez defendió a los futbolistas colombianos al considerar que no son responsables de las decisiones administrativas, presentó a Gamero como una víctima y apuntó a la dirigencia con la frase “en Millonarios juega cualquiera”. Solo rescató a Rodrigo Contreras y Rodrigo Ureña entre los refuerzos extranjeros recientes. Para él, la raíz está en cómo se arma el plantel. La lectura de la cancha, en cambio, deja a los jugadores en la lista de responsables, porque no capitalizaron sus momentos y fallaron en la tanda. Si la crítica de Vélez se instala, el debate podría pasar del campo a los escritorios.

Hoy Millonarios FC queda fuera de la Copa BetPlay, con un penal inexistente en contra, un técnico que reconoce el ridículo y una dirigencia bajo la lupa. Lo que todavía no ocurre es una respuesta oficial del club ni un pronunciamiento sobre el arbitraje de Moncada. Si el equipo no corrige su rendimiento en la Liga BetPlay, la discusión sobre quién responde, si los jugadores o la dirección, seguirá abierta. Y el próximo tropiezo ya no tendrá a un árbitro como excusa.