Independiente Santa Fe podría tener que renegociar compromisos comerciales si continúa jugando fuera del Estadio Nemesio Camacho El Campín. Su presidente, Eduardo Méndez, advirtió que el club pierde oportunidades de explotación comercial al disputar sus partidos en otras ciudades y calculó pérdidas superiores a los 700 millones de pesos por la final femenina. La situación preocupa porque el equipo cuenta con patrocinadores recientes, como Aguardiente Néctar, y todavía no tiene una nueva fecha para el encuentro ante Jaguares de Córdoba. Por ahora, no hay información sobre reclamos de las marcas, pero el impacto económico ya es evidente.

Las dificultades se han acumulado en las últimas semanas. El equipo femenino disputó la final de ida en Tunja, el masculino jugó la Copa BetPlay ante Fortaleza CEIF en el Estadio Municipal de Mosquera y el partido frente a Jaguares de Córdoba quedó aplazado el 14 de octubre. Además, Independiente Santa Fe no podrá utilizar El Campín el día 21 por un concierto musical. Eduardo Méndez señaló que el club debe devolver cerca de 14.000 boletas: 12.000 correspondientes a partidos anteriores y otras 2.000 del encuentro aplazado. Mientras tanto, el departamento jurídico, con apoyo de abogados externos, revisa el contrato con Sencia para determinar si procede una reclamación.

El problema se agrava por la situación financiera de Independiente Santa Fe. En agosto, Eduardo Méndez reconoció que no sabía si el club podría sostenerse hasta marzo bajo el proceso de reorganización de la Ley 1116 y anunció la llegada de dos patrocinadores, cuyos valores y espacios en la camiseta todavía estaban por definirse. También explicó que la asistencia del equipo es inferior a la mitad de los 28.000 espectadores que suele registrar Millonarios FC, una diferencia que limita sus ingresos. Sin conocer las cláusulas comerciales de los contratos, todavía es difícil medir cuánto podría perder el club por la menor exposición.

700 millones perdidos en una final

Eduardo Méndez calculó que Independiente Santa Fe dejó de recibir más de 700 millones de pesos por disputar la final femenina en Tunja, en comparación con lo que habría obtenido en otras finales. En El Campín, cada partido como local implica un canon de entre 370 y 500 millones de pesos, además de 663 entradas gratuitas que el presidente valoró en unos 112 millones. Los costos de jugar en Mosquera no se han hecho públicos, por lo que no es posible establecer el balance definitivo. El club pierde ingresos y exposición, pero también enfrenta gastos diferentes. La cuenta final dependerá de cuánto deje de recibir y cuánto consiga ahorrar.

Néctar, Águila y la exposición

El impacto sobre los patrocinadores es otra incógnita. Aguardiente Néctar, de la Empresa de Licores de Cundinamarca, regresó como patrocinador oficial el 22 de abril. También surgieron reportes sobre un posible regreso de Cerveza Águila a la camiseta, aunque no existe confirmación oficial. La transmisión televisiva de Win Sports permite mantener parte de la exposición de las marcas, pero jugar en estadios con menor capacidad puede reducir la visibilidad de la publicidad y el contacto con los aficionados. Si Independiente Santa Fe consigue una compensación de Sencia, podría tener más margen para cumplir sus compromisos comerciales, aunque esa posibilidad todavía está lejos de concretarse.

Independiente Santa Fe debe afrontar las consecuencias de jugar fuera de El Campín mientras intenta proteger sus ingresos y mantener sus acuerdos comerciales en la Liga BetPlay. Hasta ahora no se conocen reclamaciones de los patrocinadores ni una decisión definitiva sobre las acciones legales contra Sencia. Si el contrato permite exigir una indemnización, el club podría contar con recursos para aliviar parte de las pérdidas y negociar con sus aliados. De lo contrario, tendrá que asumir el costo de los cambios de sede en un momento en que su situación financiera ya es delicada.