Gustavo Alfaro, técnico de Paraguay, eligió una imagen de terror para describir a Colombia. En rueda de prensa previa al amistoso de este viernes en Nueva Jersey, el argentino dijo: “Para mí, es como una especie de Frankenstein si se quiere”. La frase suena a ofensa, pero encierra un elogio: según Alfaro, la Tricolor junta rasgos de Uruguay, Ecuador y Bolivia. Importa porque quien la dice conoce el paño: ya sufrió a ese monstruo en Barranquilla, donde Paraguay terminó empatando tras ir dos goles abajo.

¿Por qué lo dice justo ahora? Porque Colombia llega a esta Fecha FIFA en plena mutación. Néstor Lorenzo reconoció que su selección es un “equipo en construcción”, con caras nuevas en la convocatoria, y su último examen fue el 1-1 ante México en Baltimore. Alfaro vio ese partido y lo comparó con uno de Mundial por su intensidad: Colombia se adelantó rápido con un “muy buen gol de Suárez” y México tuvo que salir a buscarlo. Para el técnico, esa versión es otra pieza del collage: solidez defensiva, intensidad y capacidad para atacar con velocidad. Pero un equipo armado con piezas tan distintas tiene un problema para quien lo analiza.

Ese es el obstáculo que el propio Alfaro admite entre líneas. Su frase no termina en el monstruo, sino en una advertencia: “En cuanto a la forma no hay que cambiar, pero luego hay que analizar detalles”. Traducido: el plan base de Paraguay no se toca, pero un rival que cambia de rostro según el partido obliga a leer los pequeños movimientos, no las etiquetas. Y con caras nuevas en la convocatoria, Lorenzo conserva margen para sorprender. Para medir cuánto pesa un detalle, basta volver a Barranquilla.

El Frankenstein que ya le costó un triunfo

En las Eliminatorias, Paraguay visitó Barranquilla y consiguió un empate 2-2, después de que Colombia llegara a tener una ventaja de dos goles. El País, de Cali, va más lejos: el Frankenstein colombiano ya le costó un triunfo a Alfaro en suelo barranquillero. Antes de ese viaje, el técnico había advertido que ir a Barranquilla implica una de las visitas más difíciles de las Eliminatorias, y el resultado le dio la razón. La consecuencia: Alfaro llega a Nueva Jersey sin romanticismo, consciente de que un detalle cambia un resultado.

Paraguay también muta: el recambio de Alfaro tras el Mundial

Alfaro no habla de Colombia desde un pedestal. En la misma rueda de prensa aceptó que Colombia está en un proceso de recambio parcial, “como estamos nosotros”. El antecedente es reciente: llevó a Paraguay a un Mundial después de 16 años de ausencia y alcanzó los octavos de final de 2026. Ese techo es el dato que sostiene la conexión: ambos llegan tras un ciclo exigente y con piezas por probar. La consecuencia es un amistoso con ritmo de laboratorio, y la posibilidad es evidente: Paraguay podría ser su propio Frankenstein.

Hoy, Colombia es una selección en obra y Paraguay un equipo que renueva piezas, a la espera del pitazo de las 7:00 p. m. en el Sports Illustrated Stadium. Lo que todavía no ha ocurrido es la prueba de fondo: ver si las partes que Alfaro distingue, un poco de Uruguay, otro de Ecuador, algo de Bolivia, se sostienen unidas noventa minutos. Si Lorenzo logra que el ensamblaje funcione ante un rival que ya lo conoce, el apodo dejará de sonar a rareza y se leerá como identidad. Si no, quedará como una anécdota de rueda de prensa.