Juan Carlos Osorio podría asumir la conexión entre las categorías juveniles y la Selección mayor de Colombia, respaldado por su experiencia en Atlético Nacional, donde trabajó con jugadores como Dávinson Sánchez, Stefan Medina, Sebastián Pérez y Marlos Moreno. Ese antecedente toma relevancia ante la necesidad de mantener un seguimiento de los talentos que aparecen en Sub-15, Sub-17 y Sub-20 y evitar que pierdan protagonismo antes de consolidarse en el fútbol profesional.
El talento existe, pero la transición es el problema
Colombia constantemente produce jugadores que destacan en sus primeras etapas, pero no todos consiguen completar el camino hasta convertirse en futbolistas importantes a nivel internacional.
El desafío no estaría únicamente en descubrirlos, sino en acompañarlos durante los años más complicados de su formación, especialmente cuando deben pasar del fútbol juvenil a la competencia profesional.
Ahí podría aparecer una de las principales funciones de Osorio.
Osorio ya demostró que puede trabajar con jóvenes

El entrenador tiene un antecedente que respalda esta posibilidad.
Durante su etapa en Atlético Nacional, Osorio trabajó con jugadores jóvenes que posteriormente tuvieron carreras importantes. Entre ellos aparecen Dávinson Sánchez, Sebastián Pérez, Stefan Medina y Marlos Moreno.
No todos llegaron al mismo nivel ni tuvieron el mismo recorrido, pero sus procesos muestran que el técnico tiene experiencia identificando futbolistas jóvenes y dándoles espacio dentro de estructuras competitivas.
La FCF ya tiene una estructura en marcha
Osorio no llegaría a construir el proceso desde cero.
La Federación ya desarrolla una metodología común para sus selecciones juveniles, además de programas de capacitación y mecanismos de observación de jugadores en diferentes regiones del país.
Por eso, su posible trabajo tendría que integrarse a una estructura que ya existe.
La oportunidad estaría en conectar mejor las diferentes categorías, evitando que un jugador destaque con una selección juvenil y después desaparezca del seguimiento nacional durante los años siguientes.
El gran reto sería llegar hasta la absoluta
El objetivo final sería que los procesos juveniles tengan una conexión mucho más clara con la Selección mayor.
Un jugador que destaque en Sub-17 debería seguir siendo observado cuando llegue a Sub-20 y posteriormente durante sus primeros años como profesional. De esa manera, la Federación podría detectar con mayor rapidez quiénes están preparados para dar el siguiente salto.
La misión de Osorio, si finalmente asume un papel dentro de las juveniles, no sería simplemente descubrir nuevas promesas. El verdadero desafío estaría en conseguir que los talentos que Colombia encuentra desde los 15 o 17 años no se pierdan en el camino y tengan un puente real hacia la Selección mayor.








