Néstor Lorenzo no piensa abandonar la línea de tres defensores pese a los problemas que la Selección Colombia mostró frente a Paraguay. El entrenador explicó que el cambio de sistema buscaba aprovechar mejor las características ofensivas de los laterales y aseguró que, con trabajo, la prueba puede terminar siendo positiva para la Selección Colombia. “Queríamos aprovechar más a los laterales, bueno, fue una prueba que a la larga será positiva”, señaló el técnico, dejando claro que la idea continuará bajo evaluación. Y ahí aparece el principal interrogante para lo que viene.

Néstor Lorenzo modificó su habitual 4-3-3 en el segundo amistoso de la gira y formó con Jhon Lucumí por izquierda, Davinson Sánchez como central y Kevin Andrade por derecha. La intención era liberar a Álvaro Angulo y Édier Ocampo para que actuaran como carrileros y tuvieran mayor libertad para avanzar por las bandas. Sin embargo, Paraguay encontró espacios a la espalda de los defensores y aprovechó que los carrileros quedaban demasiado adelantados para regresar con rapidez. Pero hay otro factor que explica por qué la adaptación todavía cuesta.

Los tres defensores utilizados ante Paraguay no suelen desempeñarse habitualmente en una línea de tres en sus clubes, por lo que cada convocatoria implica comenzar nuevamente un proceso de adaptación. Lucumí, Sánchez y Andrade están más familiarizados con estructuras de cuatro defensores, algo que se reflejó en las coberturas y movimientos del amistoso. La excepción es Davinson Sánchez, quien durante su etapa en Tottenham Hotspur llegó a jugar como central dentro de una línea de tres y conoce mejor el papel del hombre que ocupa la zona central del tridente. Sin embargo, Lorenzo todavía debe resolver quién lo acompañará de manera definitiva.

El tercer defensor todavía está en duda

Para Lorenzo, Jhon Lucumí y Davinson Sánchez aparecen como piezas fijas dentro de esta estructura, mientras que el tercer puesto permanece abierto. Kevin Andrade fue el elegido contra Paraguay, pero su presencia no está asegurada para los próximos partidos. Carlos Cuesta y Yerson Mosquera aparecen como alternativas importantes por su velocidad, juventud y experiencia internacional, mientras que Yerry Mina aporta jerarquía y juego aéreo. También está Willer Ditta, además de opciones de proyección como Juan David Cabal, el propio Andrade y Royer Caicedo. La competencia, por lo tanto, no se limita a cambiar un nombre, sino a encontrar el perfil que mejor sostenga toda la estructura.

La primera prueba dejó lecciones para Lorenzo

El estreno de la línea de tres ante Paraguay mostró que la Selección Colombia todavía necesita automatismos para jugar con este sistema. Andrade, Sánchez y Lucumí tuvieron dificultades para coordinar las coberturas, mientras Richard Ríos y Gustavo Puerta quedaron expuestos en el mediocampo ante la presión paraguaya. Los carrileros tampoco lograron cumplir completamente con la función de ida y vuelta: Angulo y Ocampo debían aportar amplitud y profundidad, pero sus posiciones dejaron espacios cuando el equipo perdió la pelota. La derrota, entonces, no significa que la idea haya sido descartada, sino que dejó claro cuánto trabajo necesita antes de convertirse en una alternativa real.

Néstor Lorenzo mantendrá la línea de tres dentro de las posibilidades tácticas de la Selección Colombia y considera que el experimento puede resultar beneficioso con el tiempo. La prioridad ahora será mejorar los movimientos colectivos y encontrar al defensor que complete el tridente junto a Lucumí y Davinson Sánchez. El técnico ya dejó claro que no pretende abandonar la idea después de un solo partido, aunque el rendimiento ante Paraguay obliga a corregir varios detalles antes de volver a utilizarla en un escenario competitivo.