Ramón Jesurún, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol (FCF), volvió a ratificar que Barranquilla seguirá siendo la casa de la Selección Colombia durante las Eliminatorias. Para el dirigente, el estadio Metropolitano Roberto Meléndez es el mejor del país y ningún otro escenario reúne sus mismas características. Con esa postura, Medellín, Bogotá y Cali quedan fuera de los planes de rotación, mientras la FCF mantiene el modelo de sede fija que utilizan Inglaterra y México, en lugar de apostar por el sistema que siguen selecciones como España o Brasil.
Barranquilla es la sede de Colombia desde finales de los años ochenta, una decisión que nació por iniciativa de Francisco Maturana y Hernán Darío «Bolillo» Gómez, como recordó el propio Jesurún en Caracol Radio. Desde entonces, la ciudad ha acompañado al equipo en sus clasificaciones a los Mundiales de Italia 90, Estados Unidos 94, Francia 98, Brasil 2014 y Rusia 2018, además de la cita de 2026, que el dirigente calificó como la sexta. Jesurún también ha destacado que el Metropolitano cuenta con 15.000 sillas más que el estadio de Bogotá y que su remodelación busca ampliar el aforo hasta 65.000 espectadores. La última vez que Colombia disputó eliminatorias fuera de la capital del Atlántico fue en el camino hacia Sudáfrica 2010. Sin embargo, la posibilidad de cambiar de sede ya estuvo sobre la mesa.
En septiembre de 2025, Jesurún había dejado abierta la posibilidad de llevar partidos a otras ciudades, con Bogotá y Medellín como principales alternativas. Ambas han anunciado obras en sus escenarios y el nuevo Estadio El Campín tendría que estar listo en diciembre de 2027. Meses después, en junio de 2026, el presidente de la FCF volvió a destacar a Barranquilla al asegurar que «se las lleva por encima a todas», aunque también reconoció que cualquier ciudad puede recibir a la Tricolor cuando juegue como local. En su explicación, la capacidad, los impuestos y las condiciones fisiológicas marcan la diferencia. Ahora su postura apunta nuevamente a mantener una sola casa, una decisión que también tiene ejemplos en otras selecciones de primer nivel.
El modelo de Inglaterra y México: una casa fija
Inglaterra disputa sus partidos en Wembley, su sede oficial, con capacidad para cerca de 90.000 personas. México, por su parte, tiene al Estadio Azteca como escenario habitual de la selección, donde ha jugado más de 58 partidos de eliminatorias y apenas ha perdido dos. Colombia sigue esa misma línea con el Metropolitano: conservar un estadio como punto de referencia y aprovechar la identidad colectiva que se ha construido alrededor de él. Sin embargo, mantener una sola sede también tiene sus riesgos, especialmente cuando llegan rivales de menor convocatoria y las tribunas no siempre se llenan. Ese debate ya apareció en suelo británico y contrasta con una estrategia totalmente diferente que aplican otros países.
Brasil y España rotan: el otro modelo
España ha disputado partidos en 39 ciudades, 28 de ellas durante encuentros de clasificación. Brasil, contrario a lo que muchos podrían pensar, tampoco cuenta con un estadio fijo: en las Eliminatorias rumbo al Mundial 2026 recibió a sus rivales en Belém, Cuiabá, Río de Janeiro, Curitiba, Brasilia, Salvador y São Paulo. La idea de repartir los compromisos responde al propósito de acercar la selección a los aficionados de distintas regiones del país. Alemania también suele distribuir sus encuentros entre varias ciudades. Son caminos distintos al de Colombia, que prefiere conservar el Metropolitano como fortaleza, respaldada por su historia y las condiciones de Barranquilla.
Por ahora, la FCF no contempla cambios y Barranquilla seguirá como casa definitiva de la Tricolor. Las otras ciudades todavía tienen el desafío de acercarse a las condiciones de infraestructura y capacidad del escenario barranquillero. Si Bogotá logra terminar su nuevo Campín en diciembre de 2027, la discusión podría reabrirse y sumar un nuevo candidato a la conversación. Hasta entonces, la Selección Colombia continuará jugando en una ciudad que lleva décadas siendo su refugio deportivo.








