Daniel Torres fue titular y disputó 62 minutos en la derrota 2-0 de Santa Fe ante Vasco da Gama en São Januário, y después del partido hizo una autocrítica contundente: “Siento que en muchas acciones del primer tiempo no estuve a la altura que necesitaba el partido, el equipo. No aporté lo que requería el juego y eso nos costó al final”.
Torres no se escondió después del golpe
La declaración del mediocampista llegó en zona mixta y puso el foco directamente sobre su propio rendimiento. En lugar de atribuir la eliminación únicamente a errores colectivos, Torres reconoció que tuvo dificultades para responder a lo que exigía el encuentro.
Su autocrítica cobra mayor peso porque Santa Fe necesitaba un partido prácticamente perfecto en Brasil después del 0-0 registrado en Bogotá. El equipo que marcara primero podía cambiar completamente el desarrollo de una serie que llegó abierta a São Januário.
Torres entendió que en ese contexto su actuación debía ser diferente y fue el primero en señalarlo.
El partido se complicó antes del descanso
El problema para Santa Fe apareció en el minuto 37, cuando Bruno Duarte recibió dentro del área y venció a Andrés Mosquera para poner el 1-0.
Hasta ese momento, el conjunto bogotano había tenido opciones para ponerse adelante. Hugo Rodallega, por ejemplo, obligó a intervenir a Léo Jardim con un remate a quemarropa y posteriormente estuvo cerca con un tiro libre que pasó muy cerca del travesaño.
Pero después del gol, Vasco comenzó a encontrar espacios y Santa Fe perdió presencia en la mitad de la cancha. El propio análisis del partido señaló que el cuadro brasileño consiguió encerrar al visitante cerca de su área.
Ahí encaja la autocrítica de Torres: él mismo reconoció que no aportó lo que el equipo necesitaba durante ese tramo decisivo.
El segundo gol terminó de romper la serie
La eliminación no se definió con el primer tanto. Vasco volvió a golpear en el minuto 65, cuando David apareció sin oposición en el área y convirtió de cabeza el 2-0.
Para ese momento, Torres ya había abandonado el terreno de juego. Repetto lo sustituyó al 62', junto con otros movimientos ofensivos destinados a buscar una reacción.
El segundo tanto brasileño terminó siendo prácticamente definitivo porque Santa Fe necesitaba dos goles para forzar la serie. El equipo tuvo que adelantarse, dejó espacios atrás y no consiguió descontar.
El resultado final dejó una estadística especialmente dura: Santa Fe disputó 180 minutos contra Vasco entre Bogotá y Río de Janeiro y no consiguió marcar un solo gol.
La serie se escapó desde Bogotá
La eliminación tampoco puede explicarse únicamente por lo ocurrido en Brasil. El empate sin goles en el estadio El Campín dejó abierta una oportunidad que Santa Fe no aprovechó.
El propio Pablo Repetto reconoció después del encuentro que su equipo había generado situaciones durante la serie, pero que necesitaba mayor efectividad. En Río, esa falta de contundencia terminó siendo todavía más costosa.
El cuadro cardenal llegó a Brasil con la obligación de marcar, pero terminó recibiendo dos goles.
Santa Fe cambia el foco hacia los torneos locales
Con la eliminación internacional, el calendario de Santa Fe queda concentrado en las competencias colombianas. Según el reporte del partido, el equipo ocupa actualmente el séptimo puesto de la Liga BetPlay con 13 puntos y tiene pendiente definir su situación en la Copa Colombia.
Para Torres, sin embargo, el primer balance después del golpe fue individual y directo. No culpó al árbitro, al campo ni exclusivamente a sus compañeros: reconoció que él mismo no respondió como esperaba en el primer tiempo.
Su frase dejó así una de las autocríticas más fuertes de Santa Fe después de quedar eliminado: “No estuve a la altura”.








