El fichaje de Jaminton Campaz por el América parecía estar prácticamente cerrado, según contó el periodista Juan Carlos Ibarrarán en el programa Infiltrados, de Récord. El relato tiene un detalle llamativo: Juan Carlos Torres, representante del colombiano, habría terminado celebrando en un "Sala de despecho" de Guadalajara porque sentía que el acuerdo con las Águilas estaba encaminado. “Fueron a festejar que ya lo estaban cerrando, fueron a un lugar de estos de despecho a celebrar, y que estaba feliz”, contó el comunicador. El problema es que todavía faltaba convencer a la parte que tenía la última palabra.
Según Infiltrados, las negociaciones comenzaron durante el Mundial 2026, incluso mientras se disputaba el partido entre México y Corea del Sur. Las conversaciones avanzaron rápidamente y Torres habría viajado a Guadalajara para cerrar las condiciones del contrato con América. Campaz venía de disputar la Copa del Mundo con Colombia y el club mexicano buscaba reforzar la banda izquierda, por lo que todo parecía alinearse para concretar el movimiento. El representante incluso habría dado por encaminado el acuerdo y decidió festejarlo por adelantado. Pero había un detalle que todavía no estaba resuelto.
El problema terminó siendo Rosario Central. América habría presentado dos ofertas por Campaz durante el semestre, pero el conjunto argentino las rechazó porque pretendía al menos siete millones de dólares por el colombiano, una cifra que las Águilas no estuvieron dispuestas a pagar. Mientras Torres ya celebraba en Guadalajara, la negociación entre los dos clubes seguía sin llegar a un punto de encuentro. Ahí fue donde aquella celebración pasó de parecer una señal de que todo estaba hecho a convertirse en el detalle más curioso de una operación que nunca llegó a cerrarse. Y el dato económico explica por qué.
El dato que expone el error del representante
El punto central de la versión presentada en Infiltrados es que, aunque el acuerdo entre Campaz y América estaba prácticamente encaminado, el fichaje terminó cayéndose porque el club mexicano no consiguió llegar a un entendimiento con Rosario Central. La diferencia económica fue determinante. En una transferencia, tener arreglados los términos con el jugador no garantiza que la operación pueda completarse si el club dueño de sus derechos no acepta la propuesta. En este caso, esa última parte nunca quedó resuelta y terminó frenando todo. Pero Rosario Central tenía todavía otro motivo para mantener su postura.
Rosario Central, el club que nunca dio el último sí
La segunda parte de la historia está en la postura del conjunto argentino. Rosario Central rechazó las dos propuestas mencionadas y mantuvo a Campaz en su plantilla, mientras el colombiano continuó teniendo protagonismo y ganó espacio dentro de la Selección Colombia. Con Luis Díaz fuera de esta convocatoria, Campaz aparece además como una de las alternativas para ocupar la banda izquierda. Desde la versión contada por Ibarrarán, todo esto ocurrió mientras en Guadalajara ya se celebraba un acuerdo que todavía dependía de la aprobación del club vendedor. Y esa diferencia entre lo que se daba por hecho y lo que realmente estaba cerrado terminó marcando la historia.
Hoy Campaz continúa en Rosario Central y América tuvo que buscar otras alternativas para reforzar su ataque. La versión de aquella celebración fue presentada por Juan Carlos Ibarrarán y, con la información disponible, todavía no existe una respuesta pública de Torres o del América que confirme o desmienta todos los detalles del relato. Lo que sí queda claro es que el acuerdo entre jugador y club mexicano no fue suficiente para completar la operación.








