Edwin Cardona empató parcialmente el clásico entre Atlético Nacional e Independiente Medellín al minuto 53 y celebró frente a la hinchada rival. El volante ya tenía una tarjeta amarilla desde el primer tiempo, pero el árbitro Jhonathan Ortiz no lo amonestó nuevamente. La Regla 12 de las Reglas de Juego establece que una celebración provocativa, burlona o incendiaria puede merecer amarilla, incluso si el gol termina anulado. Durante la transmisión, Carlos Antonio Vélez y Eduardo Luis López cuestionaron el arbitraje. La polémica quedó instalada por una razón: el gesto de Cardona abrió el debate sobre una tarjeta que pudo provocar a expulsión.

El clásico ya venía cargado de tensión. Independiente Medellín se adelantó al minuto 29 y Cardona recibió amarilla al 32, en medio de la reacción tras el gol rival. Antes del descanso también hubo otras amonestaciones. En la segunda parte, Nacional recuperó el balón tras un error de Fabra, Elías Cabrera filtró el pase y Cardona definió para el 1-1 al minuto 53, luego terminaría dándole la vuelta al minuto 73 con gol de Sarmiento. Win Sports destacó la definición y la dedicatoria del mediocampista, cuyo gesto hacia la tribuna del Medellín provocó cuestionamientos. Sin embargo, la discusión no se limita a la celebración: también depende de cómo el árbitro interpretó lo ocurrido.

Cardona ya estaba amonestado y una segunda tarjeta amarilla habría significado su expulsión. El reglamento contempla precisamente esa consecuencia cuando un jugador recibe dos amonestaciones en el mismo partido. La clave está en determinar si la celebración fue provocativa, burlona o incendiaria, pues no todo festejo dirigido hacia la tribuna rival merece una sanción. Ortiz debía valorar el gesto y su contexto. Para entender el alcance de la polémica, hay que revisar qué establece la norma.

La regla: celebrar frente al rival tiene un límite

La Regla 12 de las Reglas de Juego del IFAB permite celebrar los goles, pero establece límites para evitar conductas excesivas. Un jugador debe ser amonestado si celebra de manera provocativa, burlona o incendiaria, incluso cuando el gol sea anulado. También contempla sanciones por trepar las vallas o acercarse a los espectadores de una forma que genere problemas de seguridad. El reglamento incluye como ejemplo una celebración provocativa frente a los hinchas rivales, incluso sin abandonar el terreno de juego. La diferencia está en la naturaleza del gesto: festejar ante la tribuna no implica automáticamente una amarilla, pero una provocación puede justificarla.

El antecedente de 2024 y el arbitraje de Ortiz

La situación recuerda lo ocurrido en noviembre de 2024, cuando Cardona besó el escudo de Nacional frente a los hinchas del Medellín después de haber recibido una amarilla. En aquella ocasión evitó la segunda amonestación durante el partido, pero posteriormente la Dimayor lo sancionó con dos fechas de suspensión y una multa de 2.600.000 pesos por provocar al público. En el clásico actual, Vélez y Eduardo Luis López cuestionaron el desempeño de Ortiz y señalaron varias acciones en las que, a su juicio, debieron mostrarse tarjetas. También se había discutido la designación arbitral antes del encuentro. Ahora, el informe del árbitro podría ser relevante para determinar si el episodio tiene alguna consecuencia disciplinaria.

Por ahora, Cardona terminó la jugada sin ser expulsado y no hay una decisión de la Dimayor sobre una posible sanción posterior. Tampoco se ha anunciado una medida oficial relacionada con el arbitraje de Ortiz. Si el informe recoge la celebración y el organismo considera que hubo una conducta sancionable, el caso podría tener recorrido disciplinario. De lo contrario, quedará como una de las polémicas del clásico paisa. La pregunta central no es si Cardona ya tenía amarilla, sino si su celebración merecía la segunda.