2016 y 2018 son dos años que explican por qué el regreso de Franco Armani puede tener un significado especial para Atlético Nacional. En el primero, el arquero fue campeón de la Copa Libertadores con el equipo antioqueño; dos años más tarde repitió la hazaña con River Plate. Ahora, con su vuelta al cuadro verdolaga, Nacional recupera a un futbolista que ya pasó por ese escenario, sabe lo que representa jugar una serie internacional y conoce la presión que aparece cuando un equipo colombiano empieza a acercarse a las últimas fases del torneo.

La primera Libertadores la ganó vestido de verde
Armani fue uno de los nombres importantes del Nacional campeón de 2016. El equipo de Reinaldo Rueda tuvo una campaña destacada y llegó hasta la final, donde enfrentó a Independiente del Valle.
El arquero argentino respondió en una competencia en la que Nacional terminó imponiéndose y consiguió su segunda Copa Libertadores. Para Armani significó también convertirse en uno de los referentes de aquella generación que quedó en la historia del club.
No era un arquero con el recorrido internacional que tendría años después. Sin embargo, aquella campaña le permitió vivir desde adentro todo lo que implica una Libertadores.
En River volvió a levantar la Copa
La historia tomó otro rumbo después de su salida de Nacional. Armani llegó a River Plate y rápidamente se convirtió en una pieza importante para Marcelo Gallardo.
En 2018 tuvo nuevamente la oportunidad de disputar una Libertadores y terminó celebrando otra vez. River superó a Boca Juniors en una final que se terminó jugando en Madrid y Armani fue el arquero del equipo que consiguió el título.
Ahí está uno de los datos más llamativos de su carrera: ganó la Libertadores con Nacional y volvió a hacerlo con River. No muchos jugadores pueden decir que fueron campeones del torneo en dos clubes diferentes.
Lo que puede transmitir dentro del vestuario
El valor de Armani para Nacional no estaría únicamente debajo de los tres palos. También puede convertirse en una voz con experiencia cuando lleguen los partidos importantes.
El arquero ya sabe lo que significa jugar una final, disputar una serie de visitante, manejar la presión de una hinchada y afrontar un partido en el que un solo error puede dejar afuera a un equipo.
Ese tipo de experiencia no aparece en una estadística. Tampoco se consigue entrenando durante algunas semanas. Armani tuvo que vivir esos momentos para conocerlos.
James también llega con recorrido internacional
El colombiano pasó por clubes como Porto, Mónaco, Real Madrid y Bayern Múnich, además de disputar varias competencias internacionales con la Selección Colombia. Su experiencia es distinta a la de Armani, pero puede complementar lo que el argentino aporta al grupo.
Uno conoce de primera mano el camino para ganar la Libertadores y el otro tiene una carrera construida durante años en el fútbol europeo.
Nacional quiere volver a tener peso en Sudamérica
La presencia de Armani tampoco significa que Nacional tenga asegurado un nuevo título continental. Para ganar la Libertadores se necesita un equipo competitivo, una plantilla profunda y capacidad para responder durante toda la campaña.
Pero el club sí recupera a un futbolista que conoce exactamente lo que significa levantar ese trofeo con la camiseta verdolaga.
Armani ya hizo el recorrido una vez con Nacional y después consiguió repetirlo con River. Ahora tendrá la oportunidad de intentar abrir nuevamente ese camino en Medellín, esta vez acompañado por un plantel que también contará con la experiencia internacional de James Rodríguez.







