La continuidad de Felipe Marín en la base del mediocampo puede terminar beneficiando directamente a James Rodríguez. El volante de Atlético Nacional ha asumido tareas defensivas que permiten al capitán jugar más cerca del área y administrar mejor su esfuerzo. Con un futbolista encargado de recuperar, anticipar y cubrir espacios detrás suyo, el colombiano tendría menos necesidad de retroceder para participar en la salida. Esa sociedad puede convertirse en una de las claves del equipo de Lucas González en las próximas jornadas.


James llegó a Atlético Nacional con la necesidad de recuperar ritmo después de un periodo en el que todavía no estaba preparado para disputar 90 minutos de manera continua. En sus tres primeros partidos sumó 106 minutos entrando desde el banco y, posteriormente, ante Junior de Barranquilla jugó 73 minutos. Ese contexto físico hace todavía más importante encontrar un futbolista que pueda asumir parte del trabajo que normalmente recaería sobre el 10.

Marín ha ido ganando esa confianza de Lucas González gracias a su capacidad para anticiparse y ocupar espacios. El técnico, además, ya mostró que puede utilizarlo en un mediocampo más amplio, una característica que abre la puerta a darle mayor responsabilidad mientras James se instala definitivamente como enganche. Sin embargo, esa fórmula también tiene un riesgo que quedó expuesto ante Junior de Barranquilla.

James, Marín y dos partidos con funciones muy diferentes

Contra Millonarios FC, González dejó a James en el banco y armó el mediocampo con Robert Mejía, Juan Manuel Zapata y Felipe Marín. Ante Junior de Barranquilla, en cambio, las numerosas bajas modificaron el escenario: James fue titular, llevó por primera vez el brazalete de capitán y actuó como enganche. El cucuteño respondió con cuatro pases clave, ocho entregas en el último tercio y una asistencia de más de 30 metros para el segundo gol de Andrés Felipe Román. Pero también hubo una situación que dejó en evidencia el costo del esquema: un mal despeje de Marín terminó influyendo en el gol de Junior de Barranquilla. Aun con ese error, los números de Marín muestran por qué González podría mantener la apuesta.

Los números defensivos de Felipe Marín respaldan su función

Ante Junior de Barranquilla, Marín completó 66 de 70 pases, con un 94 % de precisión, y registró una efectividad del 91 % en entregas dentro del campo rival. También recuperó siete balones, ganó cuatro de cinco duelos terrestres y completó sus tres entradas, además de sumar tres contribuciones defensivas.

Su trabajo no se limitó a recuperar: tuvo 77 toques, perdió apenas cinco balones y recorrió más de 205 metros con el balón en sus desplazamientos. Aunque no registró intercepciones ni despejes, sus números muestran un volante capaz de sostener la circulación y responder en la recuperación.

La continuidad de Marín puede ser importante para que James juegue más cerca del área y reduzca el desgaste defensivo. El reto para Lucas González será encontrar el punto exacto entre darle libertad al 10 y no dejar demasiado solo al mediocampista. Si Atlético Nacional consigue corregir esos desajustes, la presencia de Marín podría convertirse en el respaldo que necesita James para explotar su mejor fútbol en los últimos metros.