La presión alta de Atlético Nacional ya le pasó factura cuando encontró un rival capaz de salir rápido. En Villavicencio, Llaneros marcó dos goles durante el primer tiempo y Lucas González reconoció que su equipo quedó “muy expuesto” cada vez que perdió el balón en campo contrario. La victoria 2-0 frente a Santa Fe, en la que el técnico aseguró que no concedieron contragolpes, muestra que hubo ajustes, pero todavía queda una duda: ¿podrá Nacional sostener su propuesta ante equipos con delanteros veloces? El desafío está en mantener la intensidad sin dejar a los centrales expuestos a correr hacia su propio arco.
El riesgo está relacionado con la idea de juego que propone González. Nacional lidera con 35 puntos, ha marcado 32 goles en 16 partidos y suele atacar con Juan Manuel Rengifo, James Rodríguez, Elías Cabrera y Andrés Sarmiento por delante, mientras Andrés Román y Samuel Velásquez se proyectan por los costados. Esa estructura le permite recuperar el balón cerca del área rival y atacar con muchos futbolistas. El entrenador defiende esa propuesta y sostiene que, si el equipo tiene que perder, “que sea así, yendo al frente”. Sin embargo, para que funcione, todas las líneas deben moverse de manera coordinada. Cuando falla la primera presión, aparecen los espacios que pueden aprovechar los adversarios.
Eso fue lo que ocurrió el 20 de septiembre, durante la fecha 11. Llaneros abrió el marcador al minuto 15 después de un error defensivo de Nacional, que afrontó el compromiso con una nómina mixta. Después del partido, González reconoció que las transiciones defensivas fueron uno de los aspectos que más le preocuparon. La segunda anotación terminó de mostrar el precio que puede pagar el equipo cuando pierde el balón y queda mal ubicado para defender.
Llaneros 2-0: el partido que mostró el costo de perder el balón arriba
Al minuto 33, Frank Castañeda le ganó la carrera a la defensa, encontró adelantado al arquero Luis Marquínez y definió para establecer el 2-0. Antes de aquel encuentro, ya se había advertido que Llaneros podía encontrar espacios si conseguía superar la primera línea de presión. González reconoció que Nacional conocía la manera de jugar de su rival, pero no logró controlar sus salidas rápidas. El golpe llegó en un momento particular: el equipo verdolaga acumulaba cinco victorias consecutivas y terminó pagando los errores de una estructura que quedó demasiado estirada.
Santa Fe y Cúcuta: dos señales distintas
Frente a Santa Fe, la historia fue diferente. González explicó que prepararon un plan para bloquear las salidas rápidas del rival y aseguró que “los chicos lo entendieron a la perfección”. El encuentro terminó con apenas dos remates al arco por equipo y Nacional consiguió controlar los intentos ofensivos del conjunto cardenal. Sin embargo, Santa Fe presentó cinco cambios respecto a su alineación anterior y le entregó la iniciativa al verdolaga. La derrota 0-1 ante Cúcuta Deportivo, por su parte, tuvo otro desarrollo: el gol llegó tras un desvío de un remate de David Pérez en Néider Parra, en un partido que Nacional dominó. Son resultados distintos, pero ambos dejan elementos para revisar antes de los compromisos más exigentes.
Por ahora, Atlético Nacional muestra señales de mejoría, aunque la verdadera prueba llegará ante rivales que mantengan a sus mejores hombres y tengan velocidad para atacar los espacios. El equipo visitará a Bucaramanga el lunes y espera al ganador de Santa Fe y Once Caldas en la semifinal de la Copa BetPlay. En esos encuentros, una pérdida en campo contrario podría convertirse en una ocasión clara para el adversario. Si González consigue mantener la presión coordinada, con los volantes atentos a los relevos y los laterales midiendo sus proyecciones, Nacional podrá llegar a los cuadrangulares con mayor equilibrio.








