El Millonarios de Fabián Bustos ¿Encontró el equipo? ¡La formula del DT argentino!
Luego de 4 jornadas para el olvido, Millonarios ¡volvió a tener identidad! Todo gracias a Bustos
Tras más de un semestre sumido en la incertidumbre y un nivel de juego que preocupaba a su hinchada, Millonarios FC parece haber encontrado finalmente un norte futbolístico bajo la dirección de Fabián Bustos. La crisis de resultados y estética, que se arrastraba desde aquella dolorosa eliminación ante Santa Fe en la sexta jornada de los cuadrangulares del año pasado, dejó al equipo en un vacío emocional donde ni los procesos de González ni los de Torres lograron establecer una identidad clara. Sin embargo, el reciente empate 0-0 ante el Deportivo Cali en el "clásico añejo" marcó un punto de inflexión, no por la vistosidad del marcador, sino por la solidez de un libreto que prioriza el orden sobre la improvisación.
El pragmatismo de Bustos: Un libreto al estilo de Miguel Ángel Russo
Este renacer táctico ha traído a la memoria de los aficionados los mejores tiempos de Miguel Ángel Russo, donde el equipo no necesitaba ser lírico para ser sumamente efectivo y difícil de batir. Bustos, consciente de las limitaciones actuales y de la fragilidad defensiva que venía mostrando el grupo, optó por un enfoque ortodoxo centrado en fortalecer la retaguardia como primer paso para la reconstrucción. A diferencia de lo ocurrido ante el DIM, donde el portero Novoa tuvo que vestirse de héroe para salvar los muebles, frente al cuadro azucarero la seguridad no dependió de las manos de un individuo, sino de una estructura colectiva que funcionó como un reloj suizo.
La muralla azul: ¿Cómo funcionó la línea de 5 defensores?
La piedra angular de este sistema fue la implementación de una línea defensiva de cinco hombres, compuesta por Sarabia (o Martín), Llinás, Mosquera, Arias y Valencia (o Banguero), quienes cerraron todos los caminos a delanteros de jerarquía como Rodríguez y Dinenno. Esta disposición no solo protegió el arco propio, sino que permitió que el bloque se sintiera cómodo cediendo la posesión por momentos, sabiendo que la superioridad numérica en el área era suficiente para neutralizar los centros laterales del Cali. No obstante, la transformación del equipo no se limitó exclusivamente a los nombres en la zona de centrales, ya que el mediocampo también experimentó una mutación radical en su comportamiento.
Equilibrio en la medular: El renacer de Stiven Vega y Mateo García
En la zona de volantes, el equilibrio regresó gracias a una pareja que parece haber entendido a la perfección su rol de contención: Stiven Vega y Mateo García. Tras cuatro jornadas de dudas y espacios concedidos en la primera línea, estos dos jugadores lograron sincronizarse para asfixiar la generación de juego del rival, contando además con un sacrificio inesperado por parte de sus atacantes. Fue notable ver a Carlos Darwin Quintero realizando una "sombra defensiva" constante, aportando una robustez que convirtió a Millonarios en un bloque corto y difícil de penetrar, alejándolo de la versión frágil de las primeras fechas, aunque este blindaje defensivo ha pasado una factura inevitable en la otra mitad de la cancha.
El dilema de la "cobija corta": La falta de profundidad en ataque
El dilema de Millonarios ahora se resume en la teoría de la "cobija corta": al ganar esa anhelada solidez atrás, el equipo ha perdido una cuota importante de profundidad y explosividad por las bandas. Sin extremos naturales que desborden, el "Embajador" se ha convertido en un equipo que depende casi exclusivamente de las escaramuzas y el ingenio de sus delanteros centros, quienes deben luchar contra el mundo en inferioridad numérica. Este escenario ha obligado a Bustos a apostar por un esquema de doble 9, ya sea combinando a Contreras con Leo Castro o con Falcao García, dejando un concepto fijo sobre quién es el hombre más en forma para liderar este ataque en formación.
Contreras: El delantero inamovible que le gana el pulso a Falcao
Dentro de esta competencia interna, el argentino Contreras se ha consolidado como el único con el puesto asegurado, acallando las dudas iniciales que generaban sus estadísticas previas a su llegada. Su voluntad inquebrantable, su entrega física y su astucia para crear jugadas donde antes no había nada, lo han posicionado por encima de sus compañeros de posición, demostrando que no es un "delantero mueble" que espera el balón, sino un generador de espacios. Su movilidad es hoy el principal argumento ofensivo de un Millonarios que ve en él a un jugador más rítmico que un Leo Castro que apenas está tomando forma y un Radamel Falcao que aún sufre las secuelas de un parate largo.
Conclusión: Un libreto realista para pelear la Liga BetPlay 2026
Lo visto en el último encuentro es la prueba fehaciente de que el "profe" Bustos ha diseñado un libreto realista, acorde a los nombres y momentos que atraviesa su plantilla actual. No será un fútbol vistoso que enamore a los estetas, pero es una estrategia pragmática que devuelve a Millonarios a la pelea por la liga con bases sólidas y una defensa que ya no regala licencias. Toda la responsabilidad del éxito recae ahora en la gestión de Bustos, quien ha demostrado que, en el fútbol colombiano, a veces es necesario dar un paso atrás en la ambición ofensiva para poder dar dos pasos adelante en la búsqueda de la esquiva estrella.