El nuevo Campín crecerá a más de 60.000 espectadores, tendrá techo retráctil, gradería sur móvil y césped retráctil, y se entregará en diciembre de 2028, según anunciaron este miércoles el alcalde Carlos Fernando Galán y Sencia. Galán aseguró que la ampliación “no tiene ningún costo para la ciudad”. El precio de la cubierta todavía no ha sido revelado, pero un cálculo referencial lo ubica entre $108.000 y $180.000 millones, dentro de los $2,4 billones que contempla todo el complejo. Y precisamente esa cubierta es una de las grandes incógnitas del proyecto.

Las novedades, presentadas el 30 de septiembre, cambian por completo la escala del proyecto: la capacidad pasa de 50.000 a más de 60.000 espectadores, con más de 20.000 sillas adicionales frente al actual Campín. El techo cubrirá todo el espacio cuando sea necesario, la gradería sur podrá moverse y el césped será retráctil para proteger la cancha durante los conciertos. Galán aseguró que el estadio competirá “mano a mano” con los mejores del continente. Las obras arrancaron el 4 de marzo de 2026.

Esa cuenta la asume Sencia. La concesionaria financia los $2,4 billones del complejo y operará el estadio durante 29,2 años, hasta cerca de 2053, sin recibir la propiedad. Eso deja al Distrito sin gasto directo, pero pone sobre la empresa el riesgo de construir y mantener una cubierta pensada para más de 60.000 personas. El costo del techo todavía no se ha detallado públicamente, la fecha de entrega ha variado entre 2027 y 2029 según la fuente, y un concejal ha cuestionado la capacidad financiera de Sencia, controlada en 51% por Corficolombiana. Ante esa falta de cifras oficiales, un cálculo referencial permite dimensionar lo que podría costar la cubierta.

El techo retráctil costaría entre $108.000 y $180.000 millones

Las estimaciones de ingeniería deportiva sitúan una cubierta retráctil entre el 15% y el 25% del costo estructural del estadio. Si la estructura base se reporta en unos $600.000 millones para 50.000 sillas, al crecer 20% hasta 60.000 llegaría a unos $720.000 millones. Con esa referencia, el techo costaría entre $108.000 y $180.000 millones, unos US$28 a 47 millones, equivalentes a entre 4,5% y 7,5% de los $2,4 billones del complejo. Las estimaciones más altas llegan a US$70 millones, cerca de $270.000 millones. Como comparación, el techo de Arthur Ashe, en Estados Unidos, costó unos US$150 millones, alrededor de $577.000 millones, aunque fue instalado después de construido el estadio. El valor definitivo dependerá de los materiales y, sobre todo, del mecanismo elegido.

El ejemplo del exterior

La factura no termina cuando se construye la cubierta. En Toyota Stadium, en Japón, cada apertura o cierre del techo costaba unos ¥1 millón, cerca de US$9.100, mientras mantenerlo listo para moverse suponía unos US$550.000 al año y solo se utilizaba unas cuatro veces anuales, según StadiumDB. Está inmóvil desde abril de 2015 y será reemplazado por una cubierta fija. Para Bogotá, la referencia deja una pregunta sobre la operación: Sencia tendrá que administrar el estadio durante casi tres décadas y necesitará un plan de uso que justifique cada movimiento del techo.

Hoy el nuevo Campín suma más de 60.000 sillas, un techo retráctil confirmado y una fecha de entrega: diciembre de 2028. Lo que todavía no se conoce es cuánto costará realmente la cubierta ni cuánto demandará su operación cada año. El proyecto ya tiene definida la infraestructura, pero falta conocer el detalle económico que permitirá medir su funcionamiento a largo plazo.