Junior de Barranquilla tendría que evaluar mucho más que el salario de Sebastián Beccacece si decide avanzar por el entrenador argentino para 2027. El técnico llegó a Ecuador en 2024 acompañado por cinco colaboradores de confianza, entre asistentes, preparadores físicos y un fisioterapeuta. Su estructura también incluye un entrenador de arqueros. El tamaño de ese grupo abre una pregunta clave para la dirigencia rojiblanca: cuánto costaría contratar al entrenador y mantener a todo su equipo de trabajo.

El nombre de Beccacece aparece entre las opciones para dirigir a Junior en 2027, con un posible contrato de al menos dos temporadas y un salario mensual de USD 250.000, cifra que ha circulado en la prensa deportiva. Sin embargo, ese monto correspondería únicamente al entrenador. El club también necesita reforzar varias posiciones de la plantilla y resolver la situación contractual de Sebastián Viera, cuyo vínculo termina el 31 de diciembre. Por eso, conocer el costo de los colaboradores sería fundamental antes de comprometer una parte importante del presupuesto.

Hasta ahora no se conocen cifras públicas sobre los salarios de los integrantes del cuerpo técnico ni cuánto estaría dispuesto a invertir Junior en ellos. A ese gasto podrían sumarse los traslados, el alojamiento y la manutención si varios colaboradores llegan desde el exterior. También habría que establecer qué funciones asumirían y cuáles ya están cubiertas por el personal del club. La decisión, por tanto, no se limitaría a negociar el contrato de Beccacece: también implicaría definir qué tan grande sería su estructura de trabajo.

Seis integrantes con nombre propio: la estructura de Beccacece

El cuerpo técnico de Sebastián Beccacece en Ecuador incluye a Guillermo Marino y Nicolás Chiesa, como ayudantes de campo; Martín Bressan y Federico Tridico, preparadores físicos; José Amador, fisioterapeuta, y Gustavo Campagnuolo, entrenador de arqueros. El entrenador también ha mencionado la presencia de videoanalistas en su equipo de trabajo. La comparación con Alejandro Restrepo, quien llegó a Bolivia con tres colaboradores de confianza, permite dimensionar la diferencia entre ambas estructuras. Si Beccacece quisiera conservar a todo su grupo, Junior tendría que calcular el costo de incorporar a varios profesionales, además del propio entrenador.

Relaciones de larga data: Marino desde 2018 y Amador desde 2016

Buena parte de la estructura de Beccacece está formada por profesionales con los que mantiene una relación de años. Guillermo Marino trabaja con él desde 2018, durante su etapa en Defensa y Justicia, mientras que José Amador lo acompaña desde 2016, cuando coincidieron en la Universidad de Chile junto al cuerpo técnico de Jorge Sampaoli. Federico Tridico, antiguo preparador físico de Racing, se incorporó posteriormente, y Nicolás Chiesa también tuvo experiencia en el ciclo de Gustavo Alfaro con Ecuador. Estos antecedentes ayudan a entender por qué mantener a sus colaboradores podría ser importante para el proyecto del argentino, aunque todavía no se sabe cuántos llegarían a Barranquilla.

Por ahora, Junior no ha confirmado un acuerdo con Beccacece ni ha definido cuánto invertiría en su cuerpo técnico. La dirigencia tendría que establecer el costo total de la operación y compararlo con el de los demás candidatos antes de tomar una decisión. Si el club avanza por el argentino, la negociación no terminará al acordar su salario: también deberá determinar qué integrantes de su equipo contratará y cuánto dinero quedará disponible para reforzar la plantilla de cara a 2027.