Junior de Barranquilla se metió en una pelea contrarreloj en la Liga BetPlay II-2026. El triunfo 2-0 sobre Independiente Medellín le permitió llegar a nueve puntos y ubicarse decimoquinto, pero todavía está a siete unidades de Santa Fe, que ocupa el octavo lugar con 16. Con diez partidos todavía por disputar, incluidos tres aplazados, el equipo barranquillero tiene margen para reaccionar, aunque necesita cambiar rápidamente la dinámica que lo dejó en la parte baja de la tabla. La cuenta todavía le permite soñar, pero el calendario empieza a apretar.
El calendario le ofrece a Junior una oportunidad poco habitual. El equipo deberá disputar los aplazados contra Nacional el 30 de septiembre, Pereira el 14 de octubre y Boyacá Chicó el 27, además de los encuentros pendientes frente a Bucaramanga, Internacional de Bogotá, Deportivo Cali, Águilas Doradas, Llaneros, Cúcuta Deportivo y Pasto, hasta el 8 de noviembre. Tener tres partidos menos que algunos rivales directos significa que el Tiburón todavía tiene puntos en juego que pueden cambiar la clasificación. El problema es que tener partidos pendientes no garantiza que lleguen los puntos.
Hasta ahora, Junior apenas consiguió nueve puntos en los partidos que ha disputado, una producción inferior a una unidad por encuentro. Mientras tanto, Once Caldas, Internacional de Bogotá y Cúcuta Deportivo ya tienen 12 puntos y también seguirán sumando durante las próximas jornadas. Por eso, al conjunto barranquillero no le alcanza simplemente con ganar algunos partidos aislados: necesita construir una racha que le permita recortar terreno mientras sus perseguidores continúan avanzando. La remontada tendrá que empezar con resultados, no solamente con matemáticas.
La cuenta exacta que necesita Junior
En los diez partidos que le quedan hay 30 puntos disponibles, por lo que Junior todavía podría alcanzar un máximo de 39 unidades. Tomando como referencia los cortes que habitualmente se han presentado para entrar a los cuadrangulares, el equipo necesitaría una cosecha importante en esta recta final. Un escenario de 19 a 21 puntos lo colocaría en una zona mucho más competitiva, lo que implica ganar al menos seis de los diez compromisos y reducir al mínimo los tropiezos. Es una exigencia considerable para un equipo que hasta ahora no ha logrado sostener un promedio cercano a los dos puntos por partido. El margen existe, pero obliga a Junior a jugar prácticamente cada fecha como una final.
El factor de los rivales directos
La pelea tampoco depende únicamente de lo que haga Junior. Santa Fe, octavo con 16 puntos, todavía tiene siete partidos por disputar, mientras que Tolima y Deportivo Cali también se encuentran por encima del conjunto barranquillero. Si estos equipos mantienen una producción moderada en las jornadas restantes, la distancia podría mantenerse incluso con una buena reacción del Tiburón. Junior, por tanto, necesita sumar a gran ritmo y esperar que los equipos que actualmente ocupan los puestos de clasificación cedan terreno. Cada punto que pierdan sus rivales puede valer tanto como una victoria propia.
Por ahora, Junior tiene una primera oportunidad para comenzar a cambiar la historia el 30 de septiembre ante Nacional en el Atanasio Girardot. Después vendrán otros nueve partidos en los que deberá sostener una regularidad que todavía no ha encontrado durante el semestre. El triunfo contra Medellín abrió una pequeña ventana, pero la verdadera prueba será comprobar si puede convertir ese resultado en una racha. Si encadena victorias y los rivales directos dejan puntos en el camino, la pelea por los cuadrangulares puede llegar viva hasta noviembre.








