Francisco Fydriszewski fue expulsado en el 0-0 de Deportivo Cali ante Junior de Barranquilla y podría quedar en el centro de la molestia de una hinchada que ya pasó de los reclamos a los hechos: el jueves, un grupo de hinchas vandalizó la sede Adelita de Char y pintó los carros de dos jugadores. El delantero argentino, que firmó por tres años en julio, acumula dos errores en ocho días, el gol fallado ante Inter de Bogotá y esta roja, y llega a un vestuario con el ambiente en su peor punto.

Los dos errores tienen fecha y minuto. El 10 de octubre, ante Inter de Bogotá, quedó solo frente a una portería vacía y mandó el balón afuera, en un 2-2 que Junior de Barranquilla pudo ganar. Ocho días después, en Cali, fue el primer amonestado del partido al minuto 19 y vio la segunda amarilla por juego peligroso al 64, con el marcador 0-0. La primera amarilla llegó por patear el balón, y la segunda, por pisar a Eduard Bello. Con diez, el conjunto tiburón no pudo ganar y se quedó prácticamente sin margen en la Liga BetPlay. Pero el ambiente ya venía caldeado.

El jueves 15 de octubre, un grupo de personas identificadas con prendas del equipo llegó hasta la sede deportiva Adelita de Char para expresar su inconformidad. Hubo daños con piedras y pintura en las instalaciones y en los carros de Guillermo Paiva y Jesús Rivas. Los mensajes incluían “Pongan huevos” y “En Junior se juega a muerte”. El club respondió con un comunicado: “Ninguna circunstancia justifica el uso de la violencia como mecanismo de protesta”. Francisco Fydriszewski no figura entre los afectados, pero su roja le suma combustible a una discusión que ya estaba al límite. Y los números del semestre explican el enojo.

11 puntos en 13 partidos: el semestre que enfureció a la hinchada

Antes de visitar a Deportivo Cali, Junior de Barranquilla tenía 11 puntos en 13 partidos, con dos victorias, cinco empates y seis derrotas. Son números de un equipo que defendía dos títulos y que estaba “virtualmente eliminado” cuando empató 1-1 con Deportivo Pereira. En ese contexto, un delantero que falla un gol cantado y se expulsa en un partido de vida o muerte se vuelve un blanco fácil. En nuestro análisis, ninguna de las dos acciones decide una temporada por sí sola, pero juntas dan una imagen difícil de borrar.

Del goleador del DIM al foco de la presión en Barranquilla

Francisco Fydriszewski no llegó como un cualquiera. Fue goleador del fútbol colombiano con el Independiente Medellín el torneo anterior, y en 40 partidos con ese club registraba 16 goles y 3 asistencias, y era querido por buena parte de la hinchada poderosa. A Junior de Barranquilla llegó con la bendición de Alfredo Arias, el técnico que lo pidió, pero hoy el entrenador es Sebastián Viera, cuyo contrato termina el 31 de diciembre. Con la camiseta rojiblanca, la única anotación que reportan las fuentes es la del 2-1 ante Inter de Bogotá. La diferencia entre un escenario y otro es la medida de la presión.

Hoy, Francisco Fydriszewski está expulsado, Junior de Barranquilla no pasó del 0-0 en el Estadio Deportivo Cali y la hinchada ya mostró su rechazo con actos de violencia que el club condenó. Lo que todavía no ocurre es una reacción oficial del club sobre el delantero ni una crítica directa de los aficionados hacia él. La condición para que el panorama cambie es que recupere el gol y convenza al próximo entrenador. Si no, su contrato de tres años será una carga difícil de sostener.