Antes del partido entre Junior de Barranquilla y Águilas Doradas, un sector de la tribuna mostró carteles con las imágenes de ocho jugadores, acompañados de humo negro y una marcha fúnebre, en el Estadio Romelio Martínez. Las fotografías correspondían a Pablo Ortiz, Edwin Herrera, Jefferson Martínez, Francisco Fydriszewski, Andrés Sarmiento, Jesús Rivas, Guillermo Paiva y Kevin Pérez. Hace ocho días, el club dijo que "ninguna circunstancia justifica el uso de la violencia como mecanismo de protesta". La protesta con humo y carteles también puede costarle sanciones administrativas y deportivas a la institución rojiblanca.

El momento deportivo explica la tensión. Junior de Barranquilla ocupa la casilla 16 de la Liga BetPlay II-2026, con 12 puntos, y necesita una victoria para seguir peleando por un cupo en los cuadrangulares semifinales. Para el partido disputado en el Estadio Romelio Martínez, Teófilo Gutiérrez no fue convocado por decisión técnica del entrenador Sebastián Viera, y Francisco Fydriszewski quedó fuera por expulsión.

El problema para la directiva encabezada por la familia Char es el artículo 84 del Código Disciplinario Único de la FCF (Federación Colombiana de Fútbol), que hace responsable a los clubes de la conducta de sus espectadores, incluidos el empleo de objetos inflamables, el despliegue de pancartas con textos insultantes y los gritos injuriosos. Los precedentes de la Dimayor muestran el rango de castigo: en situaciones similares, Unión Magdalena recibió una multa de 6,5 millones de pesos y la suspensión de dos fechas de la tribuna norte por bengalas de humo que retrasaron el juego.

En otros casos, la sanción prevista contempla la suspensión de la plaza de una a tres fechas. Sin embargo, el club puede ejercer su defensa si el informe del árbitro y del comisario de campo no reportan gravedad disciplinaria suficiente.

Los ocho señalados y sus contratos: la mayoría tiene vínculo largo

Los contratos explican por qué una salida masiva no es simple de gestionar en el mercado de pases. Edwin Herrera y Jefferson Martínez terminan su vínculo contractual el 31 de diciembre de 2026. Según Diario Deportes, Pablo Ortiz llegó a préstamo y le quedan seis meses; a Kevin Pérez, un año; a Guillermo Paiva, dos años, y a Francisco Fydriszewski, dos años y medio. Francisco Fydriszewski con contrato vigente hasta 2029, mientras que Kevin Pérez y Guillermo Paiva firmaron hasta diciembre de 2028. Sobre Jesús Rivas, las fuentes difieren entre un contrato hasta el 30 de junio de 2028 y un préstamo de seis meses. Con vínculos de larga duración, cualquier recisión exigiría negociaciones financieras complejas para la institución.

Rivas y Paiva: el antecedente de la sede

Tras la igualdad frente a Deportivo Pereira, personas no identificadas vandalizaron los automóviles de Guillermo Paiva y Jesús Rivas en la sede deportiva, dejando el mensaje "En Junior se juega a muerte". A raíz de este suceso, Jesús Rivas habría manifestado preocupación por su seguridad y la de su familia, buscando alternativas para continuar su carrera fuera de Barranquilla. Clubes de la Liga BetPlay como Millonarios FC y Atlético Nacional ya habían indagado por sus condiciones en el mercado de julio. La posibilidad es que esta nueva manifestación pública en el Estadio Romelio Martínez acelere decisiones de salida que en principio solo se evaluarían al finalizar la temporada.

Hoy Junior de Barranquilla se ubica en el puesto 16 de la tabla general, con su hinchada en ambiente de protesta y ocho futbolistas señalados por la tribuna. Lo que todavía no ocurre es la publicación del boletín oficial de penas por parte del Comité Disciplinario de la Dimayor. Si las autoridades de juzgamiento determinan infracciones graves por el uso de pirotecnia o pancartas, la institución podría afrontar multas económicas y la clausura parcial del escenario deportivo; de lo contrario, el expediente podría archivarse.