$3.000 millones aproximadamente recibirá el Deportivo Pereira por la venta de Javier Mena al Lechia Gdańsk de Polonia, según la información entregada sobre la negociación por 700.000 euros. El delantero colombiano firmará por cinco años y el club polaco adquirirá el 100 % de sus derechos, pero el negocio aparece en un momento delicado para el Matecaña: el equipo atraviesa un proceso de reorganización empresarial y tiene obligaciones pendientes que hacen difícil pensar que todo el dinero pueda destinarse simplemente a reforzar la plantilla.

La operación representa una entrada importante para Pereira, pero también abre una discusión necesaria: ¿cuál debería ser la prioridad del club con esos recursos?

Pereira llegó a una reorganización por sus problemas financieros

La situación económica del Matecaña no es nueva. En enero de 2026, la Superintendencia de Sociedades decretó de oficio el inicio del proceso de reorganización empresarial del Deportivo Pereira.

El organismo encontró una cesación de pagos de $11.252 millones, equivalente al 50,40 % del pasivo que tenía el club con corte al 31 de agosto de 2025. Entre las obligaciones aparecían deudas con la DIAN, otros clubes, proveedores y accionistas.

Además, la Superintendencia reportó $45.804 millones en activos y $23.399 millones en pasivos con los cortes establecidos, por lo que el club tenía patrimonio positivo pese a sus problemas de liquidez.

Por eso, la venta de Mena no puede analizarse únicamente como una operación deportiva.

La venta de Mena llega cuando todavía hay obligaciones pendientes

El panorama se complicó todavía más durante 2026.

En agosto, Acolfutpro solicitó la liquidación judicial del Deportivo Pereira al denunciar incumplimientos en las obligaciones laborales con los futbolistas. Según la organización, el club adeudaba salarios correspondientes a julio y a la primera quincena de agosto, pese a encontrarse dentro de un proceso de reorganización.

Ese antecedente cambia completamente la lectura de los 700.000 euros que dejará Mena.

El dinero puede representar oxígeno para el club, pero Pereira tiene primero que demostrar que está utilizando sus ingresos para recuperar estabilidad y cumplir con las obligaciones que ya tiene encima.

Los $3.000 millones no solucionarían toda la crisis

Incluso tomando como referencia una cifra cercana a $3.000 millones, el ingreso de la transferencia está lejos de cubrir por sí solo los $11.252 millones de cesación de pagos que detectó la Superintendencia.

Eso significa que el negocio de Mena no puede venderse como la solución definitiva para Pereira.

Sí puede convertirse en una herramienta para reducir la presión financiera, atender obligaciones prioritarias y darle mayor margen de maniobra a una institución que necesita recuperar credibilidad.

Ahí está la verdadera discusión para el Matecaña: qué porcentaje de ese dinero irá a solucionar los problemas existentes y cuánto terminará destinado al funcionamiento deportivo.

Pereira tiene una oportunidad para ordenar la casa

El club también necesita seguir funcionando. Pereira debe competir, mantener una plantilla competitiva y buscar nuevos ingresos, pero gastar nuevamente sin resolver las obligaciones pendientes sería repetir el problema.

La propia Superintendencia señaló que dentro del plan de negocios del club aparecen medidas como fortalecer las divisiones inferiores, conseguir nuevos patrocinadores y mejorar los ingresos por taquilla, publicidad y derechos de televisión.

Por eso, la venta de Mena podría tener un efecto más importante si parte de esos recursos sirve para fortalecer una estructura que permita al Pereira producir y vender más jugadores en el futuro.

Mena se va a Polonia con una transferencia importante para el fútbol colombiano. Ahora el Matecaña tiene otro partido por jugar, pero esta vez fuera de la cancha: demostrar que los $3.000 millones pueden convertirse en un paso hacia la estabilidad y no solamente en otro ingreso que desaparezca sin resolver la crisis.