Tras registrar 421 pases y un 71 % de efectividad en los pases al último tercio en su debut, Alberto Gamero dejó clara una condición para su nuevo Millonarios: quiere un equipo capaz de presionar al rival tanto en Bogotá como fuera de casa. El técnico reconoció que todavía existe falta de sincronización para ejecutar esa presión y ahora deberá determinar qué jugadores tienen las condiciones físicas y tácticas para sostenerla durante los partidos.

Gamero quiere presionar en cualquier cancha
La exigencia del técnico va más allá de correr detrás del rival.
Para Gamero, la presión tiene que hacerse de manera coordinada, con los jugadores entendiendo cuándo avanzar, qué espacio cubrir y cómo cerrar las líneas de pase.
Si un futbolista sale tarde o otro no acompaña la jugada, el equipo queda partido y el rival encuentra espacios con facilidad.
Por eso el entrenador deberá trabajar durante los próximos partidos para que esa idea deje de ser una intención y se convierta en un comportamiento habitual.
La condición física también entra en la pelea
Este cambio puede tener consecuencias directas en el once.
Un equipo que quiere presionar constantemente necesita jugadores capaces de repetir esfuerzos durante buena parte del partido. No alcanza solamente con tener buen pie o experiencia.
Gamero tendrá que evaluar quiénes pueden sostener ese ritmo y quiénes entienden mejor las responsabilidades tácticas que exige la presión.
Ahí pueden aparecer oportunidades para algunos futbolistas que hasta ahora tenían un papel secundario.
El debut ya mostró una diferencia con Bustos
El equipo completó 421 pases, frente a los 391 del anterior partido. Además, completó 112 de 158 pases en el último tercio, con una efectividad del 71 %, por encima del 69 % registrado con Bustos.
La diferencia más grande apareció en los balones largos: Gamero terminó con 20 de 41 completados, mientras Bustos había registrado 38 de 59.
Son datos de apenas un partido, pero sirven para entender hacia dónde quiere llevar Gamero al equipo.
Algunos tendrán que ganarse nuevamente el puesto
La presión puede convertirse en uno de los primeros filtros del nuevo entrenador.
Gamero no solamente tendrá que decidir quién juega mejor con la pelota, sino también quién responde cuando el equipo pierde la posesión y necesita recuperarla rápidamente.
Eso puede abrir una competencia interna importante en Millonarios.
El entrenador apenas comienza su segundo ciclo y todavía tiene mucho trabajo por delante, pero ya dejó una condición clara: quiere un equipo que presione y lo haga de manera coordinada en cualquier estadio.
Si algunos futbolistas no consiguen adaptarse, otros tendrán la oportunidad de aprovechar el cambio de entrenador.







