La renovación de la Selección Colombia vuelve a colocar a Néstor Lorenzo en el centro de las críticas. Esta vez la discusión no pasa únicamente por los resultados obtenidos ante México, Paraguay y Perú, sino por el reparto de oportunidades entre jugadores que podían representar alternativas para el futuro de la Tricolor. Uno de los nombres señalados es Óscar Perea, quien llegó con el impulso de su participación en el Mundial Sub-20. Precisamente por tratarse de un futbolista joven y con proyección, estos amistosos aparecían como una oportunidad para comenzar a observarlo dentro de la selección absoluta. Algo parecido ocurre con Camilo Durán, cuyo rendimiento a nivel de clubes también había generado expectativas. Sin embargo, el debate surgió porque Jaminton Campaz terminó teniendo mayor espacio durante esta ventana, una decisión que parte de la afición ha cuestionado.

Por qué los minutos de Óscar Perea y Camilo Durán generan debate en Colombia

Los partidos amistosos tienen una función diferente a los compromisos oficiales. Además de buscar resultados, permiten realizar pruebas que serían más difíciles en unas Eliminatorias o durante una Copa América.

Por eso, la presencia de Perea y Durán en una convocatoria genera naturalmente la expectativa de observar cuánto pueden aportar. No significa que deban convertirse inmediatamente en titulares, pero sí que este tipo de encuentros ofrece un contexto adecuado para medir su adaptación.

En el caso de Óscar Perea, el salto desde categorías juveniles exige paciencia. El fútbol internacional absoluto presenta mayores dificultades físicas, tácticas y competitivas, pero precisamente disputar minutos permite determinar en qué punto se encuentra ese proceso.

Durán también necesita oportunidades para trasladar a la Selección lo mostrado con su club. Una convocatoria sin demasiada participación entrega menos información sobre su capacidad para competir dentro del sistema de Lorenzo.

Néstor Lorenzo debe definir cómo hará la renovación de la Selección Colombia

El debate de fondo supera los nombres de Perea, Durán y Campaz. Colombia necesita establecer cómo incorporará progresivamente a una nueva generación sin perder competitividad.

Lorenzo tiene derecho a establecer sus propias jerarquías y considerar que determinados jugadores están más preparados para cada partido. Sin embargo, cuando aparecen jóvenes destacados, aumenta la presión para conocer cuál será su verdadero lugar dentro del proyecto.

Campaz, además, no debería cargar con la responsabilidad de una decisión que corresponde al entrenador. Que haya recibido más oportunidades no significa que sea culpable de los pocos minutos que pudieron tener otros compañeros. La discusión debe centrarse en los criterios utilizados por Néstor Lorenzo para repartir las oportunidades.

Los próximos amistosos volverán a ser importantes. Si Perea y Durán permanecen dentro de la consideración, necesitarán minutos para demostrar si realmente pueden convertirse en soluciones para Colombia.

La pregunta que queda después de esta fecha es clara: si la Selección convoca a futbolistas jóvenes que llegan respaldados por su rendimiento, también necesita encontrar momentos para probarlos. Lorenzo deberá decidir cuándo hacerlo, porque la renovación de Colombia no dependerá únicamente de encontrar nuevos nombres, sino de entregarles oportunidades reales para competir por un puesto.