Carlos Andrés Gómez ya cumple una suspensión automática, la de la vuelta del 20 de octubre en el Estadio Maracaná, pero podría recibir un castigo mayor si la CONMEBOL considera grave su empujón al árbitro Piero Maza: el código prevé al menos dos partidos o un mes por conducta antideportiva contra un oficial, y diez partidos o seis meses si lo califica como agresión física. Vasco da Gama, mientras tanto, pedirá formalmente revisar la tarjeta roja. La decisión definitiva aún no existe.
Gómez protestó tras una falta sobre Santiago Ascacíbar e impidió la reanudación rápida del juego, lo que le valió la primera tarjeta amarilla. Reaccionó acercándose al juez y empujándolo con las manos en el torso, lo que le costó la segunda amarilla y la expulsión. Era la primera tarjeta roja en la carrera del extremo de 24 años. Globo Esporte lo calificó de “irresponsable” y le dio un 2, la nota más baja del equipo brasileño. Pero el castigo del partido de vuelta ante Boca Juniors es solo el primero.
Los hechos descritos en el informe arbitral se presumen ciertos, y eso pesará en la evaluación del organismo disciplinario. Vasco da Gama no se queda quieto: directivos confirmaron a ESPN Brasil que solicitarían formalmente una revisión exhaustiva ante la CONMEBOL, aunque esa solicitud no garantiza que la roja sea anulada. Las repeticiones alimentan dudas porque no se observa una agresión física o verbal de gravedad. Sin embargo, otras versiones describen el contacto con claridad. Y el reglamento marca una gran diferencia entre ambos escenarios.
Dos partidos o diez: lo que separa los escenarios
El artículo 14.2 del Código Disciplinario de la CONMEBOL fija un mínimo de dos partidos o un mes por conducta antideportiva contra un oficial de partido, y de diez partidos o seis meses por agredir físicamente a un oficial. Terra recuerda que, si se califica como agresión, el mínimo es de diez partidos o seis meses, y que Gómez podría perderse la eventual final en el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez de Barranquilla. Además, si la falta se califica de grave, la Unidad Disciplinaria debe pedir a la FIFA extender la sanción al ámbito mundial, con consecuencias directas para la Selección Colombia. La diferencia entre un escenario y otro es de cinco veces la severidad del castigo.
El recurso de Vasco y la sombra del árbitro
La discusión también apunta a Piero Maza. La Posta Diario señala que la CONMEBOL lo designó por tercera serie consecutiva en un partido del club argentino, y esa decisión alimentó las críticas en Brasil. Aunque eso no cambia el reglamento disciplinario, sí aumenta la presión sobre la determinación final. Si la CONMEBOL revisa el caso y mantiene la roja, la discusión pasará al tamaño del castigo. Si no, Vasco da Gama se quedaría únicamente con la suspensión automática del atacante.
Hoy Carlos Andrés Gómez está fuera del duelo de vuelta en el Estadio Maracaná y el club brasileño apuesta por una revisión administrativa. Lo que todavía no ocurre es una resolución final de la CONMEBOL, ni se conoce la apertura formal de un expediente sancionatorio. La condición indispensable para el castigo severo es que el órgano disciplinario califique el empujón como agresión física. Si es así, serían al menos diez partidos o seis meses de inhabilitación; si no, el mínimo sería de dos partidos de suspensión.







