Con 31 años, contrato hasta junio de 2030 y continuidad competitiva, Álvaro Montero cuenta con varios factores a su favor en la disputa por el arco de Boca. Del otro lado aparece Agustín Marchesín, de 38 años, cuyo vínculo termina el 31 de diciembre de 2026 y que actualmente afronta la recuperación de una rotura del ligamento cruzado anterior. La diferencia de edad, la duración de los contratos y el estado físico de ambos marcarán una decisión que la dirigencia deberá tomar pensando en el futuro del club.

Los cuatro años de contrato que tiene Montero

A sus 31 años, el colombiano todavía tiene margen para permanecer varias temporadas en el equipo. Además, su vínculo vigente evita que Boca tenga que tomar una decisión contractual inmediata sobre su continuidad.

Ese escenario contrasta con el de Marchesín, cuyo contrato finaliza en diciembre de 2026. Para 2027, la situación contractual de ambos será completamente diferente.

Marchesín tendrá que volver después de una lesión

La lesión de Marchesín también modificó la discusión por el puesto. El argentino sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior, una lesión que lo obligó a alejarse de la competencia y concentrarse en su recuperación.

Su regreso será importante para determinar qué decisión toma Boca. El arquero deberá recuperar ritmo competitivo y demostrar nuevamente sus condiciones después del proceso de rehabilitación.

Además, su edad será otro elemento dentro del análisis. Con 38 años, Marchesín se encuentra en una etapa distinta de su carrera respecto a Montero.

Montero tiene la oportunidad de ganar terreno

La situación representa una oportunidad para el colombiano. La continuidad que consiga durante este periodo será determinante para demostrar que puede convertirse en una solución estable para el arco de Boca.

Montero no solamente tendrá que responder bajo los tres palos. También deberá mostrar regularidad en partidos de presión y convencer al cuerpo técnico de que puede sostener el puesto durante una temporada completa.

Si consigue ese objetivo, la existencia de un contrato hasta 2030 le dará todavía más respaldo dentro de la planificación deportiva.

Boca deberá decidir pensando en 2027

La definición no dependerá exclusivamente de la edad o de los contratos. El rendimiento de Montero, la recuperación de Marchesín y las necesidades deportivas del equipo serán factores determinantes.

Sin embargo, la situación contractual marca una diferencia concreta. Montero está vinculado con Boca hasta 2030, mientras que Marchesín tiene contrato hasta finales de 2026.

Por eso, la temporada será clave para determinar quién tendrá el respaldo deportivo del club cuando llegue 2027. Montero buscará aprovechar su continuidad para quedarse con el puesto, mientras Marchesín tendrá que regresar de su lesión y demostrar que todavía puede competir por la titularidad.

La pelea por el arco de Boca quedó abierta, pero el colombiano ya tiene dos elementos importantes de su lado: edad y contrato a largo plazo